Mostrando las entradas con la etiqueta workingontrip. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta workingontrip. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de mayo de 2017

De viaje por Camboya, el país de los templos milenarios

En nuestro itinerario por el sudeste asiático decidimos incluir Camboya. Mientras que dejamos de lado Birmania y Laos. Camboya nos atraía por una única cosa: Angkor. Se trata de una ciudad milenaria conformada por decenas de templos hinduístas que cuenta la historia de los antepasados camboyanos. Un pueblo que abandonó sus tierras por razones que aún se desconocen y que han dejado lo que hoy le da valor y renombre a Camboya. Hasta el punto de que la imagen de Angkor está en la bandera nacional, en sus billetes, y en donde quiera que te dignes a estar en ese país. Angkor es sin duda su caballito de batalla.
Para eso tenes que desembolsar una buena cantidad de dólares. Una visa de entrada al país de 30 dólares por persona y 37 dólares más para entrar a Angkor (ticket para 1 día), a lo que le sumamos también un medio de transporte. Las ruinas están en un predio inmenso que se puede recorrer en 1 día (circuito chico) o en 2/3 días (circuito grande), para lo cuál habrá que elegir si uno lo quiere hacer en bicicleta (con 40 grados de temperatura), en moto, en tuk tuk, en auto o si se quiere en combis compartidas.  Nuestra elección fue la moto, por 10 dólares pudimos cerrar el paquete que nos llevó a conocer Angkor.

Pero no todo es templos en Camboya claro. Sus principales ciudades son Phom Phen, ciudad capital y Siem Reap, ciudad de Angkor. En estos dos lugares pasamos los diez dias que le dedicamos al país, quizás hubiéramos bajado a ver las playas camboyanas del sur, pero nos corría el tiempo con el deseo de pasar el cumple de Diego en Bangkok.

Camboya es un país sobretodo humilde. Tan sólo pasar la frontera que la separa de Vietnam, por la cual cruzamos caminando, los rostros cambian completamente. Desaparecen los ojos alargados y la tez blanca de su gente para pasar a ser todos más morenos, casi un estilo africano, descendencia de tribus quizás y rostros especialmente más sufridos a mi parecer. En algún punto nos hizo acordar a la India. Ni cerca están sus calles de la suciedad que había en India, pero esa atmósfera de gente que la pasó y la sigue pasando mal se asemejaba.

Camboya es un país muy religioso, en su mayoría budista. Y esto también marcó el gran contraste con su vecina comunista en la que habían desparecido los templos. En este punto estábamos más cerca de Tailandia, esos templos budistas con puntas tan artísticas y que tanto nos llaman la atención. Su exterior siempre es fantástico, combinaciones de colores únicas y estructuras como salidas de un cuento. Por dentro todos son iguales, la imagen de un Buda en diferentes tamaños, a veces blanco otras dorado, sentado el final del templo y observándolo todo, y siendo también observado por todos. Habíamos estado 20 días sin presencia de religión y el dia que llegamos nos sorprendió una ceremonia en pleno centro de la ciudad, donde todos dejaban sus ofrendas al Buda con mucha devoción y respeto.

Noche de rezos en Phom Phen

La capital de Camboya no nos conmovió demasiado, pero sí su historia. En Phom Phen se puede visitar un museo donde gracias a una Audioguía uno puede volverse parte de la historia de Camboya. El recorrido es por los patios y las aulas de lo que fuese una escuela. Luego convertido en centro de tortura. Camboya sufrió un genocidio hace 40 años del que muy pocos saben y que sin duda merece unas líneas.
Los responsables de la masacre fueron los Jemeres Rojos, se trató de un grupo guerrillero que ya finalizada la guerra de Vietnam (en la que participó Estados Unidos) y derrocado el General Lon Noi (la dictadura que regía en el país desde 1970) asumió el poder liderado pro el extremist Pol Pot. El 17 de abril de 1975 tomaron el poder y fundaron la Kampuchea democrática, un sistema de Gobierno dominado por el autoritarismo y regido únicamente por las ideas de su lider Pol Pot o como ellos lo llamaban, Angkar (nombre dado por la fascinación de Pot hacia los templos de Angkor). Los ideales comunistas de este personaje se basaban en empezar desde cero a fundar el país (que ya contaba con casi 20 millones de habitantes, entre ellos miles de profesionales eintelectuales. Pero Pol Pot quería refundar la nación y volverla radicalmente agraria. Así fue que a las tres horas de haber asumido, tres horas en las que el pueblo entero festejó el final de la dictadura de Lon Noi, también de la guerra de Vietnam que mucho los afectó y el aparente comienzo de una etapa de gloria para el país, las familias camboyanas fueron obligadas a abandonar sus casas siendo trasladadas al campo. La excusa era que regía una fuerte amenaza de ser atacados nuevamente por los americanos del norte y por eso debían ocultarse en los campos para salvar sus vidas. Nada era cierto. Las miles de familias que fueron enviadas a los campos fueron obligadas a trabajar en tareas rurales de las cuales no tenían idea como llevarlas a cabo, su obligación era cosechar unas 3 toneladas de arroz diario, pero los campos estaban semi inundados y sumado a la poca experiencia de los nuevos “trabajadores rurales” estaba el factor de que eran demasiadas personas para cumplir con las tareas. Todo era una locura.

Pero se empieza a poner peor. Las ciudades quedaron compleamente vacias y Pol Pot comenzaba a poner en marcha su plan de borrar al enemigo del mapa. El enemigo era todo aquel que contara con algun grado de estudio, de inteligencia que se jactara de saber algo más que cosechar arroz. A toda persona con esa característica la mató. Intelectuales que trabajaban en el exterior eran obligados a volver a su país con la excusa de que debían alistarse para luchar contra los invasores que estaban al caer, pero cuando regresaban a Camboya eran asesinados. Si, asi de crudo y así de real. Familias enteras eran asesinadas si tan solo un integrante mostraba cierto nivel de estudio. Todos pasaban por centros de tortura e interrogatorios en donde se les exigía que dieran a conocer datos, nombres, de quién?.. solo Pol Pot lo sabía. No había enemigo, no habia qué confesar, pero el silencio de los interrogados era suficiente para ser asesinados. Enviados a campos de exterminio, asesinados en masa y enterrados en fosas comunes. En tan solo tres años Pol Pot terminó con el 25% de la población total camboyana. La historia es tan fascinante como aterradora. Pueden buscar un poco más de información en internet si les interesa, hay decenas de películas y documentales que cuentan muy bien lo que pasó. A mi me estremeció por completo y mi mirada sobre Camboya cambió desde ese momento.

Templos en la capital camboyana
Esa fruta rara está por todo Asia, se llama Durian, es muy cara y dulzona pero tiene un olor espantoso

Mercado Central de Phom Phen

Aulas convertidas en Celdas en la época de la Kampuchea Democrática


Museo S21


Dejamos atrás Phom Phen para viajar en bus hasta la ciudad de las ruinas de Angkor, Siem Reap. Y es que acá todo pasa por Angkor, que mucho para decir no tiene sino más bien para mostrar. Se trata de decenas de templos hinduistas entre los que se destaca Angkor Wat. Este es el templo más grande y mejor conservado de todos, es el que aparece en todas las fotos y hasta en la bandera nacional. Angkor Wat está considerado como la mayor estructura religiosa jamás construida y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo. Los templos son bellisimos, de otro planeta. Caminar por ahi es estar en una película de hecho fue ahí donde se hicieron escenas de Indiana Jones y de la película Tomb Rider que protagonizó Angelina Jolie (quizás de ahí su amor por Camboya).  Pero para mi lo más asombroso es ver a la naturaleza en plena acción. Son tanto los años de existencia de estos templos que la tupida flora hizo de las suyas y prácticamente se está “comiendo” los templos. Dicen que es la venganza de la naturaleza lo que se ve allí.

Pasamos un día recorriendo los principales templos de Angkor y a pesar del calor fue una experiencia inolvidable.

Cada país, con su cerveza

Angkor

Angkor Wat










Disfrutamos mucho de nuestro paso por Camboya porque además conocimos una pareja de argentinos con quienes compartimos lindas charlas y decidimos acompañarnos en el próximo destino en el que coincidíamos, Bangkok. Volvimos a la capital tailandesa con festejo de cumpleaños en puerta y planeando lo que sigue: sur de Tailandia, Malasia, Corea del Sur y Japón. Hay mucho por leer y organizar!

miércoles, 29 de marzo de 2017

El país de los Himalayas, Nepal


Y así de rápido también pasó Nepal. El tiempo pasa demasiado veloz, también viajando. Comprobamos que no es cosa de la rutina, que te envuelve y te hace perder la noción del tiempo haciéndolo pasar sin que te des cuenta. Cuando viajas les cuento que pasa lo mismo. Y quizás es un poco porque esta vida nómada es hoy nuestra rutina. En cada lugar al que llegamos terminamos por armarnos un ritmo de vida, acomodándonos a horarios ajenos, a formas de vestir y de comer, y en un plazo muy corto a veces de menos de una semana. Pasamos 15 días en Nepal que sobre el final parecieron ser varios más. Llegando al último tramo con ganas de seguir viaje. Aterrizamos en la capital, Kathmandú y desde allí partimos también a un nuevo destino. También fuimos a la linda Pokhara a unos 200 kilómetros de la Capital y la frutilla del postre, cumplimos con el objetivo de visitar las montañas.

Kathmandú. Tengo que decir que la zona turística es la más fea de toda la ciudad. Se llama Thamel, y allí nos alojamos todos los turistas novatos. Repleto de tiendas con indumentaria de alta montaña y de todo lo que se te pueda ocurrir llevar a una excursión a los Himalayas. Prevalece la marca The North Face en todas las tiendas, imitaciones de las mejores logrando precios increíbles. Camperas que en Bs As podemos pagar entre 5 y 10 mil pesos.. por acá están a sólo 2000 como máximo. Pero la contracara de esto es que son tantas las tiendas y tan pequeñas las calles, y tantos los autos y motos, que el espacio que queda para transitar es mínimo. Sus calles de tierra levantan mucho polvo y la polución está instalada, por lo que muchísima gente anda con barbijos en la calle. Nosotros no compramos pero nos hubiesen venido muy bien para evitar la tos crónica que nos acompaño en toda la estadía nepalí. El panorama es poco alentador. Las calles además de ser angostas, están destruidas. Y es que hace dos años Nepal sufrió un terremoto de 7.9 que dejó un saldo de unos 3000 muertos y unos cuantos miles de heridos. Fue una catástrofe que llegó tan sólo dos años después de un terremoto anterior. 2013, 2015… no les voy a negar que mientras caminaba por esas calles me imaginé varias veces qué haría si el suelo empezaba a moverse. Miedo. Nada pasó y todo quedó en nuestro imaginario. Se van haciendo una idea de cómo es Kathmandú? Bueno además en la capital de Nepal encontramos templos budistas maravillosos. Similares a aquellas stupas que visitamos en Sri Lanka, pero mucho más bellas. Esas campanas gigantes, que simbolizan la llegada al cielo, en Nepal están decoradas con ojos en cada una de sus esquinas. Los ojos de Buda que todo lo ven. Son dos stupas principales que se pueden visitar en la Kathmandú: Boudha Stupa y Swayambhunath. Estarán siempre rodeadas de peregrinos que las recorren girando en un mismo sentido una y otra vez. Y mientras caminan hacen girar las ruedas de plegaria. Son unos cilindros que tienes inscriptos los mantras de sus rezos. Hacer girar la rueda es como estar rezando y siempre deben moverse en el sentido de las agujas de reloj, tal como caminan alrededor de la stupa. Todo muy religioso y super interesante de ver, momentos que nos llevamos de Nepal..


Stupa Swayambhunath en Kathmandú
Vista panorámica de Kathmandú


Stupa Swayambhunath




Y en el medio de estos 15 días nos movimos hacia Pokhara. Es la otra ciudad turística y que más cerca de las montañas está. Nepal está a la vera de los Himalayas por lo que toda su oferta ronda en torno a lo que se puede hacer cerca, encima o por sobre las montañas. Trekkings, Paracaidismo, Raffting y hasta sobrevolar los Himalayas en unas avionetas diminutas. Las propuestas son muchísimas, y todo depende de tu presupuesto y tus ganas de aventura. El viaje de Kathmandu a Pokhara nos anunciaron que duraría unas 5 horas. En un Bus con aire acondicionado y lo suficientemente cómodo para ese lapso de tiempo. Error. El viaje duró bastante más.. Exactamente 9 horas para hacer 200 km. A ver quién supera ese record! Las razones.. varias. Camino sinuoso de montaña, no hay rutas sino calles de tierra por las que circulamos TODOS (autos, carros, taxis, colectivos, megacamiones y muchísimas motos). El viaje consta además de tres paradas al grito de: 1.”Breakfast!” 2.”Lunch” 3.”Toilet!”. Cada parada de una media hora. Van sumando? El viaje fue eterno!


Nos acercamos a la zona turística, donde habíamos reservado una habitación y fue agradable el entorno. Todo gira alrededor del lago Phewa, frente a él una calle comercial, con tiendas de artesanías, de ropa y equipamiento de montaña y cafés y restaurantes de muy buen nivel. Claramente superior a Kathmandú. Los precios un poco más altos pero el paseo mucho más agradable.

Y nuestra llegada a Pokhara tenía un objetivo, hacer un trekking para ver parte de los Himalayas, precisamente una cadena montañosa llamada Annapurnas. Es un trekking muy popular que hacen todos aquellos que no tienen experiencia y que por supuesto no se van a embarcar en querer acercase al Everest. Hola que tal, nosotros. Para iniciar el trekking te exigen dos tipos de permisos diferentes. El control que hacen es para determinar quien entra y sale de la montaña. Qué días lo harás y por donde. Así, en caso de no volver o no tener noticias tuyas, saben por dónde buscar. Esa es la versión optimista. La otra es que es el gran curro de cobrarte 40 dólares por persona y hacerte firmar un papel en el que aceptas que en caso de algún tipo de rescate deberás hacerte cargo de todos los gastos..
Con los permisos en mano, nos dispusimos a hacer el trekking. Uno puede elegir la duración que quiera. Puede ser un día (haciendo parte del trayecto en bus y un poco caminado) y con un máximo que supongo puede ser de 20 días un mes o quizás más. No consulté demasiado ese detalle porque lo nuestro sería de 2 noches y tres días. Aprovechamos el fin de semana, para no tener complicaciones con el trabajo de Buenos Aires. Salimos un sábado bien temprano y volvimos el lunes por la tarde. La experiencia fue excelente. El trekking es en subida, digamos que trepas la montaña. El primer día fueron 6 horas de caminata/escaleras. Fue durísimo, si bien no sentimos dolor de ningún tipo (porque eso viene después) te quedabas muy rápido sin aire. El esfuerzo físico de subir escaleras sumado al ascenso y a la cada vez mayor falta de aire nos hacía parar seguido. Ese primer día debíamos llegar a Ghorepani un poblado en la montaña, porque desde ahí la mañana siguiente veríamos el amanecer con las montañas como marco, lo que era el objetivo principal. Durante el trayecto te cruzas con pequeños poblados como máximo cada 1 hora, a veces menos. En cada uno hay casas de té, a esto le llaman que sea un restaurant y un hotel a la vez. Tienen un sistema muy particular y es que si cenas y desayunas ahí no te cobran por la habitación. Asi que si bien los precios son elevados, no pagar la habitación compensa.
Día 1 completado. Logramos llegar a Ghorepani.  Nos alojamos en una casa de té que contaba con una sala grande y una estufa a leña maravillosa! Ahí estuvimos hasta que nos fuimos a dormir, colgando nuestra ropa para que se secara, y no es que había llovido pero uno camina abrigado y transpira por lo que la ropa llega bastante húmeda. Estábamos a casi 3000 metros de altura y para el momento que llegamos el frío se empezaba a sentir. Nos dormimos cerca de las 8 de la noche (habíamos amanecido a las 5 y la caminata nos pasaba factura).
Día 2. Amanecimos a las 5 nuevamente. Tocaba ascender un poco más para ver el amanecer. El punto en altura es el monte Poon Hill. Otra vez escaleras, y a las 5 de la mañana y sin desayunar. La actividad allí es así, te levantas, dejas tus mochilas en el hotel, ascendés al Poon Hill y a la vuelta te querés comer todo lo que tengan para ofrecer como desayuno. Bien pensado no? La subida matinal costó bastante, hacía mucho frío y el suelo Comenzó a estar congelado, lo que volvía super patinoso. Nos llevó 1 hora ese ascenso asi que pasadas las 6 de la mañana estábamos en Poon Hill, a 3200 metros de altura. No se si puedo explicar demasiado lo que vimos, creo que las fotos hablan por sí solas. La imagen es imponente, te da piel de gallina tener enfrente semejante belleza. Y con eso coronamos un día de caminata intensa, más esa subida que nos terminó de liquidar. La bajada fue más rápida y también más resbaladiza. Pero vino el segundo premio, desayunar como reyes, con café con leche calentito, y unos panes tibetanos con queso que estaban muy bien. Estábamos felices, habíamos llegado a donde queríamos llegar y el paisaje fue inmejorable. Ese mismo día iniciamos el descenso para dormir en un pueblo de la montaña y completar al otro día el recorrido para volver a Pokhara.
Día 3. Después de una noche menos fría,  ya estábamos a menos de 2000 metros, completamos la tercera parte del recorrido. Con mucho dolor en las piernas como suma de los dos días anteriores. La subida es dura, pero la bajada te castiga fuerte las rodillas. Cerca de las 4 de la tarde estábamos nuevamente en Pokhara, con un objetivo cumplido bajo el brazo.

Pokhara - Lago Phewa


Iniciamos el trekking - Frescos como lechugas!

Ghorepani

Poon Hill

Poon Hill

Pueblos en el camino del trekking

Pan tibetano con queso









Boudha stupa - Kathmandú

Boudha Stupa - Peregrinos

Los últimos días los pasamos en Kathmandú comiendo momos tibetanos y Thukpa (una sopa con fideos y verduras exquisita). Lo mejor de estos 15 días sin duda fueron los 3 que pasamos en la montaña. Creo que es la mejor foto que Nepal tiene para mostrar. Las consecuencias del terremoto están demasiado latentes aún y vuelven a la ciudad un lugar sucio y abandonado. Pero vale destacar a su gente, como nos viene pasando, los pueblos son tan amables, sonrientes, hospitalarios. Creemos que será así en gran parte de Asia, y qué bueno porque uno logra sentirse seguro y acompañado en cada lugar que visita.


El viaje pasa a una segunda etapa, nos vamos al Sudeste Asiático. Empezamos en Thailandia para seguir una ruta asiática más popular y turística. Nos encontramos por acá pronto!

martes, 21 de marzo de 2017

Varanasi, puerta de salida

Hace algunos días dejamos India atrás. Fueron 2 meses completos de recorrida por uno de los países más fascinantes que conocí hasta ahora. Quizás por las diferencias y los contrastes, o por su gente y calles tan llenas de todo. Había leído mucho sobre India, y lo que sabía es que iba a ser un lugar de contradicciones. De "me encanta pero lo odio" todo el tiempo. Y realmente es así. Te encanta y lo detestas varias veces al día. Te encanta salir a la calle y que todos te sonrían, te miren a los ojos, te hagan sentir en familia en cada instante. Y también te enojas con su "mala educación", de sus ruidos molestos todo el tiempo, escupiendo, eructando, con los vendedores "de algo" que se desesperan por vendernos y en su afán muchas veces te engañan y te hacen pasar un mal rato. Así y todo cuando nos fuimos un mes a Sri Lanka y luego volvimos a India estábamos felices, de verdad se sintió como volver a casa.

Y en los dos meses pudimos recorrer bastante, en total fueron 17 ciudades, del norte, centro y sur del país. El norte mucho más religioso y con los puntos históricos más famosos, las construcciones más atractivas de ver. Creo que es una buena opción para un primer viaje a India, si no se va con tanto tiempo. El Rajastán, Delhi y Agra. Después bajamos por el estado de Goa, pasando por Mumbai y llegando a Kerala. Donde todo empezó a cambiar, la religión quedaba un poco escondida, los indios se occidentalizaron un poco, y para nosotros fue un relajo porque pudimos acomodarnos mejor a su cultura dentro de algunas costumbres más nuestras que de ellos. Y hablo por ejemplo de andar en short cuando hacen 30 grados, de tomar una cerveza en un bar, de caminar de la mano.

Pero en el sur también vimos uno de lo templos más bellos, en Madurai, quedamos fascinados con pirámides de caras extrañas y dioses, y animales, una mezcla que sólo ellos comprenden.

Y en la segunda vuelta nos quedaron por conocer dos ciudades que en principio nos asustaban un poco: Calcuta y Varanasi. Y la verdad nos encantaron. Quizás porque ya estábamos en sintonía con India y con su gente, y sus calles sucias. Y también porque supimos elegir los lugares para hospedarnos. En Calcuta por ejemplo nos hospedamos bastante lejos del centro y fuimos solo un día a conocer la parte histórica y turística. Alcanzó. Era tanto el ruido y la contaminación de todo tipo que no es tolerable por mucho tiempo. Así son las grandes ciudades indias. Ruidos, Olores, Gente, te invade cada uno de los sentidos, o como decimos nosotros, te mastica un buen rato y te tira ahí, exhausto. Así llegamos al hotel después de ese día. Fueron días de trabajo así que nos vino tan bien hospedarnos en esa zona tranquila...Aprovecho y les cuento que estamos trabajando bastante, tenemos un cliente nuevo en Bs As para quien crear contenidos digitales y eso nos tiene ocupados gran parte del día.


Vista general de los Ghats

Un baño a las vacas no se les puede negar, ellas también al Ganges!



Pasó Calcuta. Llegó Varanasi. Después de un viaje en tren de 14 horas, con noche incluída. La llegada fue intensa, los alrededores de la estación son más que caóticos, no hay forma de circular, entre todos los medios de transporte que invaden India. Teníamos que llegar al Ganges (el río sagrado) y ahí buscar el hotel. Fuimos en Tuk Tuk hasta allí y después de atravesar algunos pasillos de calle de tierra llegamos al hostel. Linda impresión al entrar al hostel, plantas, un parque, limpieza y buena energía. Elegimos bien, el lugar fue excelente. Fueron casi 6 días los que estuvimos en Varanasi, y no hubo tiempo de aburrirnos. Entre el trabajo y ser turista, los días se pasan volando. Hay mucho que decir de Varanasi, es la India más auténtica que vimos en todo el viaje, y que paradoja fue nuestro último destino. Es entrar en contacto con lo real, con la religión, con la gente, todo muy de golpe y sin posibilidades de que puedas evadirte. Porque te sorprende en cada metro que caminas. La ciudad es un laberinto y su punto álgido es alrededor del Río Ganges. Su río sagrado se vuelve protagonista en dos momentos del día: Por la mañana y por la tardecita. Cuando sale el sol y cuando se oculta. Realizan las ceremonias llamadas Aarti en la que saludan y despiden al sol. Con canciones, con fuego, con una danza, todos los días.. Y al terminar la ceremonia se acercan al Ganges y le dan sus ofrendas o Pooja, que es una especie de bandejita con algunas flores y una vela, que permanece flotando y da una imagen muy linda de su río sagrado.


Ceremonia del Aarti al anochecer

Ceremonia del Aarti


Varanasi es una de las ciudades del mundo, dicen, más antigua. Y por como está diseñada da esa sensación, es tan difícil llegar a destino, casi imposible no perderse, por eso la mejor manera es caminar por el lado del río, que vas en línea recta y se vuelve fácil orientarte. Sobre el río están los Ghats, traducido "escaleras al río". Son más de 100 Ghats, algunos más famosos que otros. Y cuando queres ubicar algún lugar te dicen "esta en el Ghat ... " es el punto de referencia por excelencia en Varanasi.

Varanasi es el Ganges, o Ganga como lo llaman ellos. Es el río más sagrado para los hindúes, y al menos una vez en la vida tienen que bañarse en el Ganges. Y ojalá fuera sólo bañarse... Se lavan los dientes? Si, Lavan la ropa? Si, Tiran la basura? Si, Hacen sus necesidades? Si, Tiran a sus muertos? TAMBIÉN! Todo eso y más pasa por el Ganga. Lo de los cuerpos es muy impresionante. En las zonas donde nos movimos hay dos crematorios. Estos son Ghats en donde se creman los cuerpos en grandes fogatas de madera. La madera elegida dependerá de la plata que la familia del difunto pueda pagar. Así de crudo. Y si no hay plata? No hay problema, no usan madera o usan una de muy mala calidad. El resultado de eso es la crudeza con la que se quema el cuerpo, mayor o menor. Y el negocio que hasta en la muerte esta presenta. Una cremación con buena madera cuesta unas 15000 rupias, unos 230 dólares. Uno puede acercarse todo lo que quiera a los fogatas, pero desde una distancia prudente se puede ver el folclore de ese lugar. Y sobre todo sentir el olor, la grasa que se quema, eso es intenso y te moviliza.. Nos contaron un poco quienes van al Ganga directamente y quienes pasan por la cremación. Por ejemplo, las mujeres embarazadas, los enfermos de lepra, los niños menores de 10 años, los animales son algunos de los que no pasan por la cremación y van directamente al Ganges. si el cuerpo entero, con piedras, para que se hunda en el río. En el mismo río donde se bañan, lavan su ropa, y pasan su vida. 




Familia India, Piden fotos y sonríen, siempre.


Baños matinales

Amanece en Varanasi

Sadhu. Hombres entregados plenamente a la religión. Viven de la limosna y rezan todo el dia.

Personalmente el día que llegué a esta ciudad se me revolvió el estómago, me cruce con muchas escenas que a mi parecer eran asquerosas, no las toleraba, no me gustaba nada ver tanta falta de higiene en niveles extremos. Pero es India, y de todo eso también te acostumbras y hasta lo empezas a disfrutar. No digo que disfrutaba ver las cremaciones pero si ver todo lo que pasa en ese río y cuán importante es para ellos, el Ganges es uno más que acompaña a los indios en su vida y ellos le devuelven con sus oraciones todo lo que el río les da. 

Vamos tres meses de viaje, dos enteros en India y otro entre Sri Lanka y Maldivas. Nuestro plan de viaje ahora nos lleva a Nepal, por 15 días estaremos recorriendo este país pequeño con Trekking por alguna montaña incluido.. Saludos!