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miércoles, 14 de junio de 2017

Playas de Tailandia y Malasia

Ya habíamos pasado por Tailandia, y nos enamoramos de su gran ciudad capital y de su norte montañoso. Sin embargo nos quedaba por conocer el lado más famoso, el sur, las playas tailandesas. El espacio de playas, islas, está dividido en tres. Por un lado están las islas posadas sobre el Golfo de Tailandia. Son las más cercanas para llegar por tierra desde Bangkok y para la época en la que íbamos nosotros, las que tendrían mejor clima, asi que sin duda comenzamos por ahí. Un segundo sector son las playas del Mar de Andaman, en donde domina la provincia de Krabi con playas muy famosas y desde donde se accede a las famosas Phi Phi y a Maya Bay, esta última muy popular por haber sido el escenario de la peli La Playa de Leonardo Di Caprio. Y en tercer lugar, podemos hablar de la península de Phuket, a la cual no fuimos en esta ocasión pero no descartamos visitarla más sobre el final del viaje. 

Hablar de cada playa, cada isla, creo que puede ser un poco aburrido. Lo que si les cuento es que no todo es tan INCREIBLE como lo cuentan. Es cierto que hay zonas de playas que en las fotos lucen paradisíacas, con montañas que nacen en el mar cubiertas de vegetación y en un marco de aguas turquezas y arenas blancas. Suena lindo no? Bueno pero agreguémosle que muchas veces no nos podíamos meter al mar, o por mareas muy bajas y eso generaba que el agua estuviese muuy caliente, o porque el suelo estaba cubierto de corales y se volvía imposible caminar. Y para sumar, la basura, muchas playas amanecen repletas de basura, lamentablemente son los turistas (y en esta no me incluyo) los que generan ese desorden en semejante panorama. Imagínense el paisaje de las fotos frente a nosotros pero admirándolo con la gota gorda en la frente, sin poder bañarnos o sentarnos en la arena. No lo veo tan paradisíaco.. 
Las playas de Tailandia están superexplotadas, como ya les he comentado son un boom turístico y reciben gente durante todo el año. Y esto inevitablemente altera un poco las cosas. De todas formas lo disfrutamos, escapamos del calor sofocante de Bangkok, y pasamos unos buenos 15 días de playas. El traslado de una isla a otra está muy bien organizado, ellos te combinan todo: bus, mini van, ferry y mini van otra vez.. lo que se necesite para llegar y siempre lo hicimos con puntualidad y muy cómodos.  Conocimos Koh Tao y Koh Samui del Golfo de Tailandia. Luego nos movimos a las playas de Andamán donde nos alojamos en Ao Nang para ir a conocer Railay Beach, y de ahí a Koh Lanta en donde nos llevamos el mayor chasco: Estaban en temporada baja y prácticamente todo estaba cerrado además de que llovió casi todos los días. Asi que adelantamos nuestra salida de ahí para pasar al siguiente destino: MALASIA


Railay Becha - Krabi

Railay Beach 
Ao Nang - Krabi


Railay Beach

Railay Beach




Lo que sabíamos de Malasia es que es un país muy moderno, con muchas religiones conviviendo y con dos torres hermosas en su capital diseñadas por un argentino, las Petronas. 
Antes de llegar a la capital acortamos camino haciendo una parada en Penang, una isla a 300 km de Kuala Lumpur, muy bien conectada con la frontera de Tailandia. Llegamos en bus, y nos alojamos en la ciudad principal de Penang, Georgetown. 
Penang esta conectada con el continente por un puente de gran tamaño por lo que la circulación es constante lo que la convierte en una isla no tan isla. Una ciudad con gran influencia europea en sus construcciones, callecitas casi con estilo colonial, portugués. Herencia de colonizadores que pasaron por la zona. Pero hoy el panorama es diferente. El marco es europeo pero allí ha llegado gente de muchos lugares del mundo haciendo de Penang uno de los lugares más cosmopolitas del mundo. Caminando por Georgetown, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, nos cruzamos con los indios, y sus curries, chapatis y salas de dvd´s con música india sonando para que todos escuchen. También están los árabes que ofrecen perfumes y joyas en sus mejores imitaciones. Los chinos preparando platos tradicionales con cientos de puestos que arman el mercado nocturno de la ciudad. Y de todas aquellas tradiciones nace una forma nueva de vivir y convivir que me parece maravillosa. Todos respetan los ritos y costumbres de los otros viviendo y dejando vivir como cada uno sabe y elige hacerlo. 

Arte callejero en Georgetown 


Penang


Dejamos atrás Penang para finalmente pisar el plato fuerte de Malasia, Kuala Lumpur. Nos alojamos en la habitación de un departamento de un joven malayo de 27 años. Es así solo te alquilan el cuarto pero el resto de la casa lo compartís con el dueño. Fuimos afortunados por que el propietario decidió pasar el fin de semana fuera asi que la casa estuvo en su totalidad para nosotros. Fue volver a tener "una casita" por unos días :)

Al segundo día nos acercamos al centro de la ciudad a conocer a las Petronas, obra del arquitecto argentino Cesar Pelli. Hay que decir que son Bellísimas, te duele el cuello de mirar para arriba porque los espacios para apreciarlas suelen estar cercanos a las torres. Con excepción del parque que esta a uno de sus lados y desde donde se sacan las mejores fotos. Sumada a las Petronas está la Torre de Kuala Lumpur, parecida a la torre de la television de Berlín o también a la Torre de Seul. Esa forma de Ovni se repite en varios países, pero nunca deja de verse bonita. La ciudad está sobre colinas por lo que desde diferentes puntos podes ver en varias oportunidades a ambos edificios, y la imagen es perfecta, nos gustó mucho.

Más allá de su Skyline la ciudad no es más que eso una ciudad. Inundada de rascacielos y de shoppings, a los malayos les encantan las compras. Y acá también claro el espectáculo cosmopolita sorprende. Las mujeres musulmanas con sus cabezas tapadas, algunas sin mostrar siquiera su cara. Las indias con sus Sarees coloridos, y los más occidentales como se nos ocurrió ese día al levantarnos. 

Tienen un sistema de transporte público muy moderno y económico. Moverse en el monorail es una oportunidad para otear la ciudad desde diferentes ángulos. 

Nuestras cuotas de turistas se vieron reducidas porque en el edificio donde nos alojamos nos esperaba una pileta con unas vistas increíbles que no queríamos desperdiciar así que algunos días caminamos por la ciudad, otros nos quedamos panza arriba con los pies en el agua. 

Las Torres Petronas

Esperando para sacar el tickct del metro

Torre de Kuala Lumpur

Las Petronas, de noche

Nuestra Pileta!

Skyline - Kuala Lumpur

En Kuala se puede visitar los barrios de ChinaTown y Little India, probar diferentes platos pero sobre todo admirar las diferencias. Y eso es lo que más aprecié de este país, en el corto tiempo que estuvimos. Admirar las diferencias que existen entre nosotros, estar en medio de ese mundo y ser yo misma tan diferente para el otro. El ritmo de la ciudad es el mismo de todos lados, con sus horas picos, con sus calles llenas de ruido, pero esa cuota de tolerancia racial y religiosa es algo que aplaudo y celebro. Nosotros nos despedimos de Malasia. Tenemos un viaje de 6 horas hasta el próximo destino. Se los cuento en la próxima entrada!

martes, 21 de marzo de 2017

Varanasi, puerta de salida

Hace algunos días dejamos India atrás. Fueron 2 meses completos de recorrida por uno de los países más fascinantes que conocí hasta ahora. Quizás por las diferencias y los contrastes, o por su gente y calles tan llenas de todo. Había leído mucho sobre India, y lo que sabía es que iba a ser un lugar de contradicciones. De "me encanta pero lo odio" todo el tiempo. Y realmente es así. Te encanta y lo detestas varias veces al día. Te encanta salir a la calle y que todos te sonrían, te miren a los ojos, te hagan sentir en familia en cada instante. Y también te enojas con su "mala educación", de sus ruidos molestos todo el tiempo, escupiendo, eructando, con los vendedores "de algo" que se desesperan por vendernos y en su afán muchas veces te engañan y te hacen pasar un mal rato. Así y todo cuando nos fuimos un mes a Sri Lanka y luego volvimos a India estábamos felices, de verdad se sintió como volver a casa.

Y en los dos meses pudimos recorrer bastante, en total fueron 17 ciudades, del norte, centro y sur del país. El norte mucho más religioso y con los puntos históricos más famosos, las construcciones más atractivas de ver. Creo que es una buena opción para un primer viaje a India, si no se va con tanto tiempo. El Rajastán, Delhi y Agra. Después bajamos por el estado de Goa, pasando por Mumbai y llegando a Kerala. Donde todo empezó a cambiar, la religión quedaba un poco escondida, los indios se occidentalizaron un poco, y para nosotros fue un relajo porque pudimos acomodarnos mejor a su cultura dentro de algunas costumbres más nuestras que de ellos. Y hablo por ejemplo de andar en short cuando hacen 30 grados, de tomar una cerveza en un bar, de caminar de la mano.

Pero en el sur también vimos uno de lo templos más bellos, en Madurai, quedamos fascinados con pirámides de caras extrañas y dioses, y animales, una mezcla que sólo ellos comprenden.

Y en la segunda vuelta nos quedaron por conocer dos ciudades que en principio nos asustaban un poco: Calcuta y Varanasi. Y la verdad nos encantaron. Quizás porque ya estábamos en sintonía con India y con su gente, y sus calles sucias. Y también porque supimos elegir los lugares para hospedarnos. En Calcuta por ejemplo nos hospedamos bastante lejos del centro y fuimos solo un día a conocer la parte histórica y turística. Alcanzó. Era tanto el ruido y la contaminación de todo tipo que no es tolerable por mucho tiempo. Así son las grandes ciudades indias. Ruidos, Olores, Gente, te invade cada uno de los sentidos, o como decimos nosotros, te mastica un buen rato y te tira ahí, exhausto. Así llegamos al hotel después de ese día. Fueron días de trabajo así que nos vino tan bien hospedarnos en esa zona tranquila...Aprovecho y les cuento que estamos trabajando bastante, tenemos un cliente nuevo en Bs As para quien crear contenidos digitales y eso nos tiene ocupados gran parte del día.


Vista general de los Ghats

Un baño a las vacas no se les puede negar, ellas también al Ganges!



Pasó Calcuta. Llegó Varanasi. Después de un viaje en tren de 14 horas, con noche incluída. La llegada fue intensa, los alrededores de la estación son más que caóticos, no hay forma de circular, entre todos los medios de transporte que invaden India. Teníamos que llegar al Ganges (el río sagrado) y ahí buscar el hotel. Fuimos en Tuk Tuk hasta allí y después de atravesar algunos pasillos de calle de tierra llegamos al hostel. Linda impresión al entrar al hostel, plantas, un parque, limpieza y buena energía. Elegimos bien, el lugar fue excelente. Fueron casi 6 días los que estuvimos en Varanasi, y no hubo tiempo de aburrirnos. Entre el trabajo y ser turista, los días se pasan volando. Hay mucho que decir de Varanasi, es la India más auténtica que vimos en todo el viaje, y que paradoja fue nuestro último destino. Es entrar en contacto con lo real, con la religión, con la gente, todo muy de golpe y sin posibilidades de que puedas evadirte. Porque te sorprende en cada metro que caminas. La ciudad es un laberinto y su punto álgido es alrededor del Río Ganges. Su río sagrado se vuelve protagonista en dos momentos del día: Por la mañana y por la tardecita. Cuando sale el sol y cuando se oculta. Realizan las ceremonias llamadas Aarti en la que saludan y despiden al sol. Con canciones, con fuego, con una danza, todos los días.. Y al terminar la ceremonia se acercan al Ganges y le dan sus ofrendas o Pooja, que es una especie de bandejita con algunas flores y una vela, que permanece flotando y da una imagen muy linda de su río sagrado.


Ceremonia del Aarti al anochecer

Ceremonia del Aarti


Varanasi es una de las ciudades del mundo, dicen, más antigua. Y por como está diseñada da esa sensación, es tan difícil llegar a destino, casi imposible no perderse, por eso la mejor manera es caminar por el lado del río, que vas en línea recta y se vuelve fácil orientarte. Sobre el río están los Ghats, traducido "escaleras al río". Son más de 100 Ghats, algunos más famosos que otros. Y cuando queres ubicar algún lugar te dicen "esta en el Ghat ... " es el punto de referencia por excelencia en Varanasi.

Varanasi es el Ganges, o Ganga como lo llaman ellos. Es el río más sagrado para los hindúes, y al menos una vez en la vida tienen que bañarse en el Ganges. Y ojalá fuera sólo bañarse... Se lavan los dientes? Si, Lavan la ropa? Si, Tiran la basura? Si, Hacen sus necesidades? Si, Tiran a sus muertos? TAMBIÉN! Todo eso y más pasa por el Ganga. Lo de los cuerpos es muy impresionante. En las zonas donde nos movimos hay dos crematorios. Estos son Ghats en donde se creman los cuerpos en grandes fogatas de madera. La madera elegida dependerá de la plata que la familia del difunto pueda pagar. Así de crudo. Y si no hay plata? No hay problema, no usan madera o usan una de muy mala calidad. El resultado de eso es la crudeza con la que se quema el cuerpo, mayor o menor. Y el negocio que hasta en la muerte esta presenta. Una cremación con buena madera cuesta unas 15000 rupias, unos 230 dólares. Uno puede acercarse todo lo que quiera a los fogatas, pero desde una distancia prudente se puede ver el folclore de ese lugar. Y sobre todo sentir el olor, la grasa que se quema, eso es intenso y te moviliza.. Nos contaron un poco quienes van al Ganga directamente y quienes pasan por la cremación. Por ejemplo, las mujeres embarazadas, los enfermos de lepra, los niños menores de 10 años, los animales son algunos de los que no pasan por la cremación y van directamente al Ganges. si el cuerpo entero, con piedras, para que se hunda en el río. En el mismo río donde se bañan, lavan su ropa, y pasan su vida. 




Familia India, Piden fotos y sonríen, siempre.


Baños matinales

Amanece en Varanasi

Sadhu. Hombres entregados plenamente a la religión. Viven de la limosna y rezan todo el dia.

Personalmente el día que llegué a esta ciudad se me revolvió el estómago, me cruce con muchas escenas que a mi parecer eran asquerosas, no las toleraba, no me gustaba nada ver tanta falta de higiene en niveles extremos. Pero es India, y de todo eso también te acostumbras y hasta lo empezas a disfrutar. No digo que disfrutaba ver las cremaciones pero si ver todo lo que pasa en ese río y cuán importante es para ellos, el Ganges es uno más que acompaña a los indios en su vida y ellos le devuelven con sus oraciones todo lo que el río les da. 

Vamos tres meses de viaje, dos enteros en India y otro entre Sri Lanka y Maldivas. Nuestro plan de viaje ahora nos lleva a Nepal, por 15 días estaremos recorriendo este país pequeño con Trekking por alguna montaña incluido.. Saludos!



jueves, 26 de enero de 2017

Kerala, la selva de India

Nuestro recorrido indio sigue bajando, seguimos camino al sur y elegimos comenzar en Varkala, en el estado de Kerala. La ciudad más al sur a la que íbamos a ir para después empezar a subir un poco. Después de un viaje largo, muy largo, en tren llegamos. Acá las distancia no son tan grandes, hablamos de cómo mucho 800 Km (que era la distancia aproximada que teníamos que hacer), pero el viaje nos llevó unas 17 horas!! Los trenes van despacio, se frenan por diferentes circunstancias y todo empieza a atrasarse. 

Lo completamos después de 18 horas (afortunados, sólo 1 hora de atraso). Basto con salir del tren, en el cual teníamos aire acondicionado porque gracias a dios decidimos pagar un poco más y viajar en la clase AC3, para caer en que habíamos llegado a la selva. Ese clima húmedo, pesado, calurosísimo nos abrasó, y encima de eso se venía una vez más.. la búsqueda de hospedaje. Creo que eso es lo más pesado del viaje. Como uno se mueve todo el tiempo cada dos o tres o a veces cada 1 día, tenés que siempre estar buscando alojamiento. Y en India nada tiene precio, es decir todo lo tenés que negociar. Imagínense que en Udaipur una habitación de 1200 la pagamos 600 rupias. En otros lugares no tuvimos la misma suerte y fue imposible bajarles el precio. Pero son todos muy variados y no siempre condicen con la calidad de los servicios que brindan.

Pasemos a describir un poco cómo es Varkala. Es una de las perlas de este estado. Un poblado muy turístico y occidentalizado. Al llegar a la estación todo es muy parecido a los pueblos costeros que ya vimos, este con un poco más de movimiento. Buscamos un bus local y nos acercamos a la zona de playa. Y ahí empezó la odisea de los hoteles. Todos se te vienen encima. "Room? Room? I have rooms! Come, Come" Siempre que los seguimos nos mostraron lugares espantosos asi que preferimos buscar por nuestra cuenta. Dimos con un lugar muy lindo, detrás de la calle principal, con buen we fi asi que ahi nos quedamos 4 noches.

Paseo turístico Varkala 
Varkala Cliff

Varkala Cliff


La zona turística de Varkala está sobre el acantilado. Es una sola callecita en donde están los restaurantes y tiendas de un lado y del otro el mismísimo precipicio. el paseo es divino porque todos los locales se ven super lindos, limpios, modernos y del otro lado está el inmenso mar con sus olas rompiendo contra las piedras. 
De India tiene poco, si bien todos los restaurantes brindan comida india, prevalece la comida internacional: china, tibetana, thailandesa.. Y todo es riquisimo! El promedio es de unas 400 rupias por dos platos sin bebida. es decir menos de 100 pesos. 

Además del paseo comercial están sus playas, allá abajo del acantilado. Donde más estuvimos fue en Varkala Cliff, la playa que nos quedaba de bajada. Una de las más populares en donde desde muy temprano hay gente haciendo Yoga o meditando (es algo muy común por estos lados, todos ofrecen clases de yoga y meditación). Un mar abierto azulado muy bello pero con unas olas por momentos asesinas. Es un destino surfista asi que era de esperar que hayan olas grandes. Y no es joda.. cuando todo está calmo de repente aparecen unas tremendas olas que te dan una revolcada terrible! Todo muy lindo pero yo paso.. no pude aprovechar demasiado este mar.

Un templo muy particular en el centro no turístico de la ciudad

Colectivo local

Y por fuera de ese circuito turístico hay una ciudad muy tradicional. Mujeres de sarees y hombres con una especie de polleras. nos encontramos con que este estado a diferencia de Goa es muy respetuoso de sus tradiciones, al punto que mi exhibición en bikini les molesta muchísimo. La playa turística estaba a unos 20 metros pero la señora de un kiosquito al verme en maya me empezó a tirar la tierra que tenía en su mostrador con una escobilla, al grito de "Longi, Longi!!" o algo así. Y haciendo la seña de que me vista. Le molestaba muchisimo que esté así, sin ropa, cerca de ellos. Y me hizo sentir incómoda sí, como desnuda, aunque no lo estaba. más tarde volvimos a caminar por ahi pero con ropa y un pañuelo que me tapaba los hombros. Situaciones parecidas pasé en el bus local donde las mujeres me miraban espantadas de andar en shorcito mostrando mis piernas como una exhibicionista serial. Sepan entender veníamos de Goa, donde todo es joda, todo vale, nadie mira a nadie. Y acá se horrorizan por mi bikini, pero bueno no puedo olvidarme que estoy en India. Y aunque cada estado parezca un país diferente sigo estando en un país donde las mujeres no muestran sus hombros, ni sus piernas, y se mantienen ahí detrás de los hombres, en segundo plano, viviendo su vida tranquila y sin grandes sobresaltos. 

miércoles, 18 de enero de 2017

Palolem.. sur de Goa.. Like heaven

Atrás quedó Arambol, y por primera vez en lo que va del viaje costó un poquito salir otra vez a la "ruta". La verdad que ese pueblito playero me ganó el corazón. Sus enormes playas.. su onda, sus buenos restaurantes.. comenzar mis 30 ahí fue la mejor elección. Y seguramente no sea la primera vez que nos pase esto, no querer irnos de algún lugar, pero hay tanto por conocer que no queda otra que rearmar la mochila y seguir viaje.

Así que tomamos un tren y un bus y en unas 4 horas estábamos en el sur de Goa, en un pueblito llamado Palolem. Muy recomendado por los viajeros en todos los blogs. Llegamos cerca de las 4 de la tarde y encontrar hospedaje fue bastante difícil. Es difícil llegar. Es como que en poco tiempo tenés que hacerte al lugar, y dar con el hospedaje correcto, bueno, bonito y barato. Habremos caminado una hora. Entrando a unos 6/7 guest house (acá se les llama así, son habitaciones que cerras con un candado, a veces te lo dan ellos o usas tu propio candado. Y cada uno hace la suya sin necesidad de una recepción o espacio común entre los huéspedes). Finalmente dimos con uno. Habitación grande, balcón, buen colchón y sobre todo buen WiFi, fundamental para estos nómades digitales.

Canacona Station - Estación de tren cercana a Palolem Beach


Tengo que decir que el primer día Palolem no me gustó demasiado. Entre el cansancio del viaje, la mufa por encontrar hotel y la playa repleta de indios, sólo deseaba volverme a Arambol. Pero esas sensaciones se fueron al otro día...

Palolem es un paraíso. Su playa es una especie de herradura, tiene 1,5 km de extensión y el mar es super calmo, ideal para nadar hasta cansarte. La arena es mucho más blanca que en el norte de Goa y acá la onda hippie desapareció. Se nota menos turismo extranjero, un poco más de turismo local, menos comercios, menos ruido, menos fiesta.. todo más calmo.. y para nosotros más lindo. Desde el mar te sentis rodeado.. por palmeras! Es una belleza natural. En las puntas de la playa se levantan rocas que invitan a aventurarse. Diego, siempre más aventurero que yo, caminó entre las rocas y descubrió otros sectores de playa, alejados, vírgenes, ideales para ver la puesta del sol desde otro ángulo.

Palolem Beach - Por la mañana se ofrecen paseos en barco para ver los delfines


El atardecer de cada día






Las horas del mediodía acá son las más fuertes, un calor que sólo se soporta con el agua hasta el cuello. Pero después de las 3 de la tarde empieza a soplar un vientito suave que vuelve a todo tan agradable. Oscurece tarde, cerca de las 7. Aunque desde las 5 y media empieza el espectáculo del atardecer. Vimos que acá el sol se pone con más magnificencia que en Arambol. Un rojo que no habíamos visto antes. Y lo lindo es que es un espectáculo gratuito y que se repite todos los días. Por estas fechas acá todos los días son exactamente iguales: cielo completamente celeste, calor, sol, atardeceres de ensueño.

En su avenida principal está el shopping.. tienditas con artesanías, ropa y especies de todo tipo, no sólo para cocinar sino una gran variedad de tés. Creo que esos son los mejores souvenirs. Pero como nos queda tanto viaje preferimos no empezar desde ahora a llenarnos de recuerditos.

Negocio de venta de especias

Tiendas para todos los gustos


Por la noche los turistas se vuelcan a los restaurantes. hay muchas propuestas diferentes, desde el clásico Thali (aca hacen fish Thali), que consiste como ya mostré en algunas fotos en el plato grande con arroz y varias cazuelas. Ellos mezclan todo y lo comen con la mano) hasta pizzerías, comida tibetana, pastas. Podes encontrar lo que quieras. Goa es un lugar que se caracteriza por las comidas de pescados. Por la tarde en la playa se ven todos los botes que a la noche se pierden en el mar en busca de la cena para los turistas. Es típico que en las puertas de los restaurantes estén las bandejas repletas de pescados, las langostas son increíbles! Mientras que en las afueras del pueblo también se venden para los lugareños. El pescado es fundamental en la dieta de los goanos.

Venta de pescado en las afueras del sector turístico

Y como ya comenté los indios acá son muy distintos. Conversando con gente que ya hace años viaja por estos lares nos comentan que el pueblo goano es de los más ricos de India. Por sus playas, por su gran atracción turística, por su desarrollo hotelero y gastronómico. Hay indios aquí que ganan fortunas. Es por eso que muchos indios de estados vecinos vienen a trabajar acá, a vender comida o artesanías en la playa, pero son perseguidos por la policía y les exigen pagar multas por no pertenecer a este estado. Nos paso de conversar con un vendedor que nos pedía que le compremos porque estaba por venir la policía y les iban a sacar todo.

Tantas historias habrán de fondo. Lo que nosotros vemos es gente muy laburadora, que vive del turismo. Convirtiendo sus propias casas en Guest House, montando pequeños locales como kioscos o restaurantes o simplemente ofreciendo cocos en la calle, ya sea para tomar su jugo o comerlo. Por las tardes se pueden ver a chicos trepados cual monos a las palmeras cortando y dejando caer los cocos para las próximas ventas.

El sur de India es tan distinto del norte. Y pensábamos por qué es tan turístico el norte siendo que el sur es más bello. El norte tiene las piedras preciosas de la historia, los templos, lo autóctono, el Taj. Por eso por lo general un primer viaje a India se hace por el norte. El sur es selvático, es playas, es naturaleza, es otro estilo. Otros ritmos de vida. Pero también menos religión, menos tradiciones a simple vista. Sobre gustos... pero si existe la posibilidad creo que es lindo ver un poco de cada cosa. Nosotros ya pasamos los templos y las tradiciones.. ahora me quedo con estas playitas y la buena vida del sur de India..

viernes, 13 de enero de 2017

Goa.. Donde todos los días es año nuevo

"Para enamorarse bien hay que venir al sur!" Y acá si me estoy enamorando de India. 

Estamos en Arambol, pueblito playero del norte de Goa, estado que se ubica al sur de India. El tren nos dejó en Pernem, a unos 15 km de acá. Un viajecito en taxi desde la estación y llegamos al mar. 
Teníamos muchas dudas, de si nos íbamos a poder a bañar, yo principalmente de cómo me iba a tener que vestir. Ya desde el taxi, entrando a la ciudad, se me dibujó una sonrisa en la cara. Cientos de turistas, en malla, en short, en musculosa. Todo look playero. Me hizo acordar mucho a Pipa en Brasil. El taxi nos dejó en la calle principal repleta de tiendas y de ahí a buscar nuestro alojamiento para los próximos 4 días.

Encontramos un lugar lindo, a buen precio (160$ argentinos la noche), con un balconcito esperándonos para tomar unos buenos mates. Dejamos todo y salimos rumbo a la playa. Y gran sorpresa nos llevamos, es ESPECTACULAR. Súper amplia con bares y restaurantes en toda la línea de playa y el mar mejor de lo que creíamos, un azul intenso, limpio y cálido.


Arambol Beach - Goa

Y acá empezamos a vivir en una rutina que nos encanta y que disfrutamos más que nada. Playa por la mañana, un poco de trabajo en la media tarde y caminatas al atardecer cuando la ciudad se transforma o más bien sus playas..

A partir de las 5 de la tarde en la primera línea de playa, por delante de las reposeras de los restaurant se arma una gran feria. Vendedores de artesanías arman sus puestos sobre la arena y la costa, con una marea muy baja, se vuelve la avenida comercial de la ciudad. Todos se acercan a la playa, a caminar, a bailar, a comer choclos, a hacer malabares, a vivirla como se te ocurra. Se respira libertad, y sí es muy muy hippie. Pero cada uno está en la suya y un espacio así siempre se disfruta. El sol se oculta en el horizonte del mar como una bola de fuego naranja. La feria empieza a encender sus luces (cada uno tiene su led para mostrar lo que venden) y vuelve a cambiar el paisaje. Por su parte los bares y restos comienzan a armar su circo. En el lugar de las reposeras ahora se arman mesas para cenar y cada una con velas que vuelven al salón un lugar romántico y especial. Cenas con los pies en la arena y muy pero muy cerca del mar. Todos los días se arma lo mismo, acá todos los días parece ser año nuevo.


Atardecer en Arambol



Decidimos quedarnos un día más. Acá voy a pasar mi cumpleaños y estoy feliz por eso. Es lo que quería recibir los 30 en la playa.. Se nos vienen muchos días de playa porque el viaje seguirá más al sur donde dicen cada vez habrán mejores playas. Parece que empezó lo mejor..

martes, 10 de enero de 2017

Rumbo al Sur..

Después de cuatro día en Bombay seguimos viaje, nos vamos para el sur, a Goa, dónde dicen está la fiesta de India, las playas, la buena vida.. veremos con qué nos encontramos. Por lo pronto queremos una cama cómoda y un cuarto silencioso para alejarnos aunque sea por un rato de todo lo que nos rodea..

Bombay es enorme, sin embargo lo que recorre el turista es sólo la península, como contaba en el post anterior el barrio de Colaba y del otro lado Marine Drive. Barrios con autos de lujo, restaurantes carísimos y algunos hoteles que destacan. Los dos con sus costas, sus paseos. Colaba con su Puerta de India y el gran hotel Taj Palace y Marine Drive con shoppings y una costa que invita a ver los mejores atardeceres.

Atardecer en Marine Drive

Por fuera de estos barrios está la verdadera Bombay, las mismas calles caóticas repletas de tuc tuc (en Colaba y Marine Drive no están permitidos), hordas de gente y suciedad, por todos lados. 
Por nuestra parte conocimos la parte bonita (que vino muy bien) y viajamos en el tren local, ese que van todos agarrados de la puerta con medio cuerpo afuera a pesar de que el vagón vaya vació a ellos les encanta viajar ahí! Nos fuimos a Juhu Beach. Un barrio bastante alejado del centro y con playa. Si se le puede decir así. Bueno no teníamos demasiadas expectativas, basta con ver cómo se comportan ya podés imaginarte cómo estará la playa. Y sí, basura por todos lados, en la arena y en el mar. Son playas muy amplias pero un mar marrón y arena con botellas y papeles que el mar trajo de vuelta. Llegamos y empezamos a caminar, en un sector se concentraban varias familias indias, claro que todos completamente vestidos, con unos 30 grados de temperatura, las mujeres con sus sarees sentadas en la orilla recibiendo las olas y mojándose con toda la ropa puesta. Qué incomodidad por dios!! Bueno así que pasamos por ahí miramos un poco y seguimos viaje. Siempre mirar al horizonte del mar es lindo, pese a todo.

Y otro paseo casi obligado desde Bombay es la isla Elefante. Está a unos 10 km de la ciudad, se llega en barco, después de una horita de navegación. La isla cuenta con unas cuevas hechas entre los siglos 5 y 8 después de Cristo y está representado el dios hindú Shiva en múltiples estructuras. La obra es maravillosa porque esta hecha adentro de una roca inmensa con imágenes perfectamente talladas. Tan maravillosa que la historia duda de si fue construida por la mano del hombre o por los propios dioses.. Si bien se notan muy deterioradas principalmente porque cuando llegaron los portugueses en el 1500 las dañaron mucho. Pero después de año de abandono en 1970 las cuevas fueron restauradas y en 1987 declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La entrada cuesta unos 10 dólares, pero creo que vale la pena conocerlas.


Puerta de India y Taj Palace Hotel

Las tres caras de Shiva - Cuevas de la Isla Elefante


Así conocimos otra provincia de India, fue Rajasthan primero, Maharastra ahora y nos vamos para la provincia de Goa. Acá la gente es distinta que en Rajasthan, gente de ciudad que no prestan demasiada atención al extranjero (salvo que salgas con short como decidí hacerlo un día! erroooorrrr). Pero algunas cosas no cambian. Y es que tienen cosas que cada día tolero menos. Y no hablo de los ruidos desagradables que generan con su boca. Hablo de lo sucios que son. Hoy volviendo en el barco de la Isla Elefante tuve una situación. Un abuelo con sus tres nietos.. se les cayó una botella de agua vacía al suelo, llegó a mis pies y se las quise alcanzar, a lo que el abuelo me hizo una seña de "tirala al mar" No! le dije. No podía creerlo. Y eso hacen porque a los 5 segundos otro de más atrás tiró su botella vacía al mar y otro el paquete vacío de las papas que se había comido. Todo al mar, todo al suelo, todo afuera, sin entender que nada se va a afuera todo queda adentro. Me indigné, me enojé, intenté explicarle a esa nena que tirar una botella al mar es matar a cientos de peces que van a intentar comerla.. pero no hablaba inglés asi que fue inútil. Pero si entendieron mi enojo y su reacción fue de desconcierto y hasta de risa.. "que le pasa a esta loca?" habrán pensado. Y ese no cuidado de lo ajeno es lo que me enoja porque nada nos es ajeno a decir verdad. Y me entristece que ni los nenes se alteren ante semejante "descuido". Nose qué pretenden, nose qué piensan, no los entiendo y no acepto ese comportamiento. Y ahí fue mi descargo, evidentemente todavía me dura el enojo jaj Pero acá seguimos..  conociendo esta cultura que cada día me gusta un poco menos...

sábado, 7 de enero de 2017

Bombay, el GIGANTE


 Hace poco más de 24 horas que estamos en la ciudad más potente de la India. Según dicen la ciudad donde los sueños se hacen realidad. Inmensa y apabullante en un principio pero con ese ritmo de gran ciudad en el que sabemos vivir y que a pesar de las diferencias no deja de hacernos sentir cierta comodidad. Esa sensación de que todo, lo que busques está al alcance de la mano, o a unas pocas cuadras. Eso que se siente en las grandes ciudades del mundo y por estos días estamos en una.

Pensando en qué fue lo primero que me impactó no tengo dudas, su arquitectura. La influencia británica se siente más acá que en ningún otro lado de la India, creemos y así hemos leído. Son edificios impresionantes, con sus gárgolas, con sus relojes ingleses con un estilo tan particular que uno puede por momentos sentirse en Oxford, por supuesto que basta con bajar la mirada y caer que no es Oxford, es India. El tráfico y la cantidad de gente que circula por las veredas fue el segundo impacto. Claro que los bocinazos y el desorden no nos sorprendió para nada, de hecho acá casi todos respetan el semáforo y se puede cruzar tranquilo en algunas esquinas. Y la cantidad de gente, es algo que esperábamos. En un país con más de 130 millones de habitantes, esta ciudad contiene a 22 millones, no le falta mucho para alcanzar los que somos en total en Argentina. Y con respecto a la gente se pone en evidencia por ejemplo por los puestos de trabajo inventados. Cualquier hotelito, sin importar su categoría cuenta con unos 4 o 5 empleados de movida. Asó como botones, uno te abre la puerta, otro te toma los datos, otro sale a hacer las fotocopias de tus pasaportes, otro aprieta el botón del ascensor, el otro te da el papelito con la clave de Wi Fi y un último te muestra las instalaciones. Todos uniformados, y cumpliendo sus tareas. Lo primero que pensé fue que con tanta gente necesitan crear muchos puestos de trabajo y acá se las ingenian muy bien.

Nos alojamos en el barrio Colaba, que si uno mira en el mapa es casi en la punta de la península. Un barrio con un sello británico en cada centímetro de sus edificaciones. Con una avenida principal repleta de comercios, cerrados y abiertos. Porque a los locales convencionales le sumamos las veredas con tiendas, toda la vereda con tiendas. El espacio para caminar por la avenida es demasiado acotado asi que optas por ir por la calle o meterte en las calles internas. Ahí si, bellísimo, tranquilo, la verdad que el barrio no tiene desperdicio, y así te lo cobran también. Los hoteles son muy feos, con paredes sin pintar, con habitaciones oscuras, chiquitas, pero pagas mucho por un espacio pequeño en este lindo Colaba..


Y en tercer lugar lo que destaca en las primeras horas es el mar. Al estar en una península el mar nos rodea por los dos lados. En nuestro caso estamos más cerca de una de las costas, que cuenta con un paseo para caminar y que además contiene a la popular Indian Gate, una estructura al estilo arco del triunfo construida en homenaje al rey de Inglaterra que visitó estas tierras en 1911. Foto obligada en la puerta de India, es muy alta y gruesa, y como todo monumento importante, después de ver muchas fotos, tenerlo en frente emociona..  

Indian Gate

Victoria Train Station - Bombay

Marine Drive - Bombay