Mostrando las entradas con la etiqueta toori. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta toori. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de agosto de 2017

Nos vamos a Okayama, Kyoto, Osaka! Japón-Parte 2

Los llevo a pasear un poco más por Japón en esta segunda parte. Ya les conte´sobre nuestro paso por 3 ciudades japonesas. Y fue un mes de recorrida por el país del sol naciente el que nos llevó también por Okayama, para conocer sus famosos jardines, Kobe con su carne tradicional, Osaka y Kyoto, el plato fuerte de todo viaje turístico a Japón.

Para movernos entre cada ciudad lo hicimos en tren local y en bus, siempre buscando los mejores precios, aunque acá hasta lo mejores son caros para nosotros. Un promedio de 50 dólares por persona para viajar unas 5 o 6 horas. Mientras que los trayectos más cortos rondaron los 15 dólares. También mantuvimos la buena costumbre de Couchsurfing, y por suerte seguimos de racha con buenas experiencias.

Comencemos por Okayama, una ciudad también muy tranquila. Aunque a esta altura ya habíamos entendido que Japón, es sus zonas residenciales es por demás tranquilo, silencioso. La excepción son las calles céntricas de cada ciudad, pero cuando nos adentramos en los barrios no vuela una mosca. Los japoneses no viven la calle. Ellos salen para ir a a trabajar y cuando regresan permanecen en su casa, por cansancio, porque prefieren no cruzarse con nadie, hay que decirlo no son demasiado sociables, por lo menos esa es mi percepción. Las calles se muestran casi desoladas, algunas bicicletas, unos pocos autos y dejá de contar. Okayama no fue la excepción y supimos un poco más sobre ese ritmo de vida gracias a Eric, un chico de Texas (Estados Unidos) que vive hace 1 año en Japón donde participa en un programa del Gobierno como traductor para grupos especiales que visitan la ciudad. Por ejemplo durante los días que estuvimos con él le toco acompañar a un grupo de judocas que visitaban la ciudad (Okayama es cuna del judo). Eric nos recibió en su casa, la más pequeña en la que estuvimos, durante tres noches. Y además de invitarnos a compartir cenas con su amiga Emiko, una japonesa que nos cocinó algunos manjares nipones, nos contó cómo era su vida en Okayama. Un lugar, según él, muy cerrado en el que no puedes hacer nada sin que se enteren todos los vecinos y con muy poca gente joven, algo que le preocupaba muchísimo a Erik, por no tener posibilidad de conocer a nadie y más aún en sus ganas de encontrar una pareja. Escucharlo fue entender un poco el estado de soledad que viven los japoneses. Al igual que Corea la tasa de suicidios, sobre todo entre los jóvenes, aquí es altísima. Es demasiado normal que los jóvenes se encierren por meses en sus minidepartamentos, con depresión y pasando a ser parte de las tristes estadísticas. Tan común que hay una palabra japonesa para definir ese comportamiento: "Hikkimori", also así como aislamiento social agudo.

En Okayama visitamos los jardines, el verano lluvioso japonés no nos dejó verlo con todo su esplendor pero no deja de ser bello.



Okayama

Okayama

Okayama

Okayama - Rickshaw tradicional

Jardines de Okayama




Castillo de Okayama

Seguimos avanzando, cada vez más cerca de Tokio. Paramos en Kobe dos noches para luego seguir a Osaka. Kobe es famosa por la carne de Kobe. Si es rica?? Eso se los cuento en el próximo viaje porque el plato con unos pedacitos de esta carne ronda los 50 dólares, demasiado para nuestro presupuesto mochilero. No tengo dudas de que debe ser super tierna y sabrosa, pero no logró convencerme para que gasta ese dineral. Kobe es una ciudad portuaria clave para el comercio marítimo japonés. La zona del puerto es de lo más turístico, con varios centros comerciales, restaurantes y la Torre de Kobe.


Puerto de Kobe



Kobe Skyline


Y llegamos a Osaka. Tenía mucha curiosidad por llegar acá, sabíamos que sería un anticipo de Tokio por ser la tercera ciudad de Japón (primero está Tokio y le sigue Yokohama). Ganas de caminar por esas calles repletas de marquesinas de neón, y de cruzarme con personajes extraños como uno espera ver en Japón, caracterizados con una moda muy particular. De lo mejor que nos pasó en Osaka fue conocer a Lucio y Juliana. Ellos son brasileros y hace casi 10 años viven en Japón, ambos con familia japonesa. Trabajan en una fábrica que produce productos tecnológicos para los baños (acá todo es hiper moderno, ni hablar los inodoros!) y Lucio es fotógrafo profesional, por lo que durante los fines de semana se dedica a eso. Con algunas dificultades para conseguir trabajo, ya que los japoneses no son muy amigos de contratar a un extranjero para hacer fotos, principalmente por la barrera idiomática. Los chicos nos brindaron una habitación en su casa, por lo que estuvimos súper cómodos y compartimos muy buenos momentos con ellos. Osaka me encantó. Es super activa, turística, fácil para moverse. y también con espacios muy tradicionales, como su fascinante castillo. Desde Osaka también fuimos en tren hasta la localidad de Nara, la que fuese la primera capital de Japón en el período Nara, entre los años 710-784. Es uno de los sitios mejor conservados de Japón por lo que en 1998 fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Templos, castillos, pagodas, jardines y ciervos es lo que vamos a encontrar en un paseo por Nara. El paseo se realiza caminando, casi que te vas cruzando con cada atractivo sin darte cuenta. Salir de la ciudad y caminar por Nara te obliga a parar y reflexionar sobre las tierras por las que estas caminando. Las vistas son únicas. Colinas verdes y allá en el fondo un castillo japonés que no dejan de sorprenderme por su belleza. Esas puntas en cada esquina y su altura los vuelve dignos de admiración .  






Torre de Osaka








Palacio de Nara

Los ciervos son la gran atracción de Nara 


Pagoda de 5 pilares en Nara


En Osaka nos tocó pasar por la segunda pérdida. Se acuerdan de las zapatillas que alguien se llevó en ese templo de India? Bueno recorriendo el castillo de Osaka con nuestros amigos perdimos la billetera con las tarjetas de debito y algo de plata. En Japón no roban, porque es indigno, y no lo harían si eso conlleva una condena social. La billetera se cayó en algún lugar y se perdió. Por suerte estábamos con los brasileros-japoneses que nos ayudaron para volver a casa pero sobretodo para intentar encontrarla. Nos acercamos con Lucio a la comisaría más cercana. Quien encontrara la billetera probablemente la llevaría hasta cualquier comisaría y sería una forma de recuperarla. Nos habían contado que en Japón nadie agarra nada que esté en la calle porque eso implicaría tener que hacer la denuncia, y perder demasiado tiempo. Entonces prefieren dejarlo ahí. Y ahora lo entiendo, pasar por la comisaría nos hizo perder unos 45 minutos. El policía comenzó con el interrogatorio y parecía no terminar nunca. Costó explicarle la textura que tenía la billetera, todos los detalles que recordara de las tarjetas que había en su interior y lo que estábamos haciendo al momento de perderla, algo que tampoco teníamos demasiado claro pero entre el inglés, portugués y japonés nos comunicamos y quedó radicada la denuncia. Todo un operativo. En resumen la billetera nunca apareció. Por suerte habíamos dejado algunas tarjetas en la casa y con eso nos estamos moviendo desde hace unos 15 días. Seguirá en el suelo donde se cayó? Alguien la habrá siquiera levantado? Todo un misterio..

Nuestra gira japonesa culminó con Kyoto, antes de entrar a vivir nuestro mes en Tokio. A unos 30 km de Osaka, Kyoto es de lo más tradicional y turístico de Japón. La gran estrella es el barrio de Gion, que data de finales del siglo XVI y que reúne la mayor cantidad de casas de té y restaurantes exclusivos. Gion es mundialmente conocido por sus geishas. Las geishas radicadas en este distrito concurren a las casas de té y con un poco de suerte te podes cruzar con alguna mientras caminas por esas calles centenarias. Existe una teoría errónea sobre las geishas y el barrio de Gion. Algunos consideran que se trató de un barrio de prostitutas, lleno de burdeles. Lejos de eso, las geishas son soberanas del entretenimiento y las tradiciones. Son invitadas a reuniones de caballeros para presentar alguna danza, tocar el shamizen (instrumento japonés) o simplemente para conversar, pero nada más. Una geisha es una artista y basta con cruzarse con una para entender de qué va la cosa. Su peinado, sus arreglos, su vestuario y especialmente su maquillaje son fascinantes. Para cruzarte con una geisha es mejor quedarse un tiempo parado en una de las calles que corta el paseo principal. es fácil de identificar porque siempre van a haber algunos "paparazzis" a la espera de su presa. Ella pasará caminando rápido, dando pasos cortitos (porque su kimono no les permite separar más las piernas y menos sus zapatos de madera), y con la mirada al frente, sin distraerse, en dirección al sitio desde donde la hayan convocado. 
Las callecitas de Gion parecen estar detenidas en el tiempo. En mi caso hacía pocos días que había terminado de leer Memorias de una Geisha, de Arthur Golden, por lo que estar ahí fue casi de película. 

Y en Kioto hay dos lugares más, muy especiales, para visitar. Por un lado el bosque de Bamboo. Yo diría más bien que es un sendero. Un paseo breve en el que a ambos lados se levanta una centena de bamboos. Como suele suceder a raíz de una promoción turística ciertos lugares se vuelven mundialmente conocidos. No digo que no tenga su atractivo pero es un paseo corto en el que sólo queres hacer una buena foto. Está en el distrito de Arashiyama, donde hay mucho más que un sendero de bamboos. Caminamos por los alrededores hasta llegar a una calle muy tradicional donde las casas están conservadas desde hace miles de años. Cada espacio turístico de Japón está rodeado por lugares casi siempre más bellos. Algo así como entrar al Louvre por ver a La Gioconda pero el cuadro que está justo enfrente es 10 veces más bello. 


Barrio de Gion

Templo Yamakasa en el barrio de Gion




Me encontré con una Geisha simpática!

Arashiyama y sus alrededores


Bosque de bamboo - Arashiyama




Y en tercer lugar de nuestro paseo estuvo Fushimi Inari. Creo que es por lejos la imagen más famosa de Japón, y de Kyoto sin dudas. Los Tooris son grandes puertas que marcan la entrada a los templos de la religión sintoísta. Simbolizan una frontera entre lo profano y lo sagrado y frecuentemente son de color rojo o anaranjado. En el distrito de Fushimi-ku se encuentra el mayor templo que venera al dios Inari. El santuario se encuentra en la cima de una montaña y para llegar hasta allí hay que atravesar un largo recorrido. El lugar es conocido como el templo de las 10000 puertas, y es que será ese el número de Tooris que se tienen que atravesar en un recorrido de poco más de 4km para llegar a la cima.  El lugar es mágico, de lo más hermoso que vimos en Japón. 







Kyoto fue el mejor cierre de esta etapa en Japón. Pensábamos viajar a Nagoya, otra gran ciudad que está de camino entre Kyoto y Tokio pero nos frenaron los precios de los hospedajes y de los pasajes. Decidimos tomar un bus nocturno que nos llevara directamente a Tokio. Asi que llegamos cerca de las 6 de la mañana a la gran capital japonesa. Era sábado por la mañana y tuvimos la oportunidad de ver otra de las costumbres de las que nos habían hablado. Los japoneses van a trabajar de camisa blanca o en tonos claros y pantalón oscuro. Todos se visten igual, los veo casi como robots cuando caminan en masa. Esa madrugada en Tokio vimos a varios oficinistas durmiendo en las calles.  En Argentina podemos pensar que son indigentes. Acá son pobres estresados que se tomaron todo hace algunas horas y no pudieron volver a sus casas, o porque perdieron el último tren, o porque no les da el tiempo para ir y volver o porque no pueden más con la mamúa que llevan encima. Entonces buscan un rinconcito en la calle y ahí duermen hasta que sea la hora de volver a la oficina. Esto nos contó nuestro primer amigo japonés, Reishiro, en Fukuoka. Muchas veces la policía se ocupa de cargarlos en el patrullero y .....  llevarlos a la casa. Si, está muy instalado esto de que los hombres tomen mucho después de trabajar y por el estado en el que terminan no puedan volver a la casa, así que la policía se ocupa de darles el aventón. Nada de multas ni calabozos, sólo una costumbre más de los japoneses. Los que no se tiran en la calle se meten en un Mc Donald´s o en un cibercafé. Como es mucha la gente que trabaja en horarios nocturnos, hay también muchos comercios que permanecen abiertos las 24hs del día. Y allí también entienden esto de las borracheras, necesarias quizás para soportar tantas horas de trabajo y estrés.


Estos dos se quedaron a esperar la hora de ir a trabajar en la calle!

Y estos en el Mc Donald´s

Qué les parece este panorama? A mi también, un poco desalentador. Entiendo que es un país sumamente ordenado, limpio, respetuoso, y con tanta fuerza de trabajo, seguramente su economía irá siempre para adelante. Pero veo que también les falta una cuota de improvisación, de desparpajo y de alegría. Ahí es cuando entra en juego ese choque cultural, todo esto que para mi es aburrido, monótono, demasiado estricto es para ellos su modo de vida y no se pone en discusión si está bien o mal, simplemente es diferente.

Nos quedamos un mes en Tokyo, para saborear un poco más el estilo japonés!



miércoles, 26 de julio de 2017

Bienvenidos al planeta JAPÓN (Parte 1)

Y el título no es al azar, sentimos que estamos realmente en un mundo paralelo. Llegamos a Japón el 29 de junio y hasta el 23 de agosto elegimos quedarnos por acá. Pasamos de no saber si podríamos venir a quedarnos por casi 2 meses! Fue un poco porque el pasaje al próximo destino estaba más barato en esas fechas, porque encontramos un lugar muuuyy económico para quedarnos 1 mes en Tokyo y claro también porque teníamos mucha curiosidad por conocer este país. 

Nuestra primera parada fue en Fukuoka. Es la ciudad más cercana a la costa surcoreana, poco más de 200 km . Y como comenté tuvimos que tomar un vuelo de poco más de media hora para aterrizar en Japón.  Acá seguimos con la buena racha de Couchsurfing. Y si bien nos ayudó a controlar los gastos, fueron más valiosas aún las experiencias y la gente hermosa que conocimos, esas son las cosas que uno más recuerda cuando termina un viaje. 

Mientras escribo esto, estamos cerrando esta primera parte de Japón, en la que nos movimos bastante. Mañana llegamos a Tokyo y empieza una nueva, donde queremos parar, descansar, recorrer y empezar de nuevo. Estamos a casi 8 meses de haber salido de Argentina, y el cansancio se siente. Moverse con la mochila se vuelve tedioso y los templos, parques, calles, todo es más de lo mismo.. Nos da pena que nos pase eso, pero es así. Luego de Japón se viene un mes en China, y necesitamos recuperar nuestro espíritu viajero al 100%

Pero volvamos a Japón. Y las cosas para contar son millones. En Fukuoka nos alojamos en la casa de un joven japonés de 17 años, Reishiro. Un afortunado que vive en un departamento "amplio", aunque de un solo ambiente. Nos ofreció su living para dormir con unos colchones estilo japonés en el suelo. Reishiro trabaja para una compañía de remedios americana, habla perfecto inglés y está ocupado unas 16 horas del día. Sí, solo vuelve a su casa para dormir. Por lo cual su casa fue prácticamente nuestra por esos días... y bueno alguien la tiene que aprovechar! Reishiro fue muy amable con nosotros, siempre dispuesto a conversar, hacía chistes por todas las horas que trabajaba y bromeaba con cómo le contestaba su jefe cuando le decía que necesitaba unos días libres. Su respuesta era, "Por qué??". Parece que necesitar un descanso no es algo que este contemplado.. Reishiro como buen japonés era muy ordenado, su casa estaba impecable y él también: se bañaba casa vez que venía de la calle. Cada día que estuvimos ahí se baño 4 veces por día! De la ciudad les dejo algunas fotos, Fukuoka resultó ser muy tranquila. En las calles andan pocos autos y poca gente y como atractivo turístico está su torre, el puerto y las calles del centro a donde fuimos con Reishiro a comer en los puestos callejeros, llamados "Yatay". 


Torre de Fukuoka

Templo que nos encontramos por el camino


Salida con Reishiro

Reishiro probó el mate!

Seguimos viaje, con próxima parada en Hiroshima donde nos quedamos en un hostel. Sólo llegar y nos encontramos con Iván, colombiano, que se quedó en el mismo hostel y se sumó con nosotros en el día de paseo. Ante el aviso de que el próximo día iba a llegar un Tifón decidimos cruzar ese mismo día a una isla famosa, ubicada frente a Hiroshima, Miyajima. Muy pintorezco, con un toori en medio del agua que queda perfecto para sacar fotos desde cualquier ángulo. Muchos ciervos por la zona y templos para darle ese toque místico.  Nos gustó, fue agradable caminar por sus parques. 


Miyajima




Miyajima




Miyajima


En cuanto a la ciudad de Hiroshima, todo gira en torno al Museo de la Bomba de Hiroshima y a las zonas aledañas con rastros aún de lo que fue la gran destrucción de la bomba nuclear arrojada por los Estados Unidos.  El 6 de agosto de 1945 explotó a unos 600m de altura por sobre la ciudad una bola de fuego que destruyó la ciudad de Hiroshima. Las personas y los edificios alcanzados se desintegraron inmediatamente. Y la onda expansiva y la radiación terminaron por destrozar lo que quedaba. El lugar donde fue arrojada la bomba fue pensado estratégicamente. Lo que se ve hoy es la estructura de la Cúpula de Hiroshima o Genbaku Domu a unos pocos metros de donde explotó la bomba. Este edificio es el único que se mantiene en pie, y fue adrede que lo dejaron así como un ícono para no olvidar nunca lo que sucedió y claro que no vuelva a pasar. Todo el sector donde se aloja el Museo, en el mismo predio que la cúpula, es conocido como el Parque de la Paz. Con varios monumentos conmemorativos. 

Tres días después de que explotó Hiroshima, Estados Unidos avanzó con una segunda bomba, en Nagasaki con consecuencias similares. En total con las dos bombas perecieron 225.000 personas y otras 130.000 resultaron heridas.... La ciudad cala hondo, ese parque en silencio y el edificio que pareciera estar cayendo todavía, te provocan un frío en el cuerpo..




El lugar donde explotó la bomba de Hiroshima


Hiroshima






Castillo de Hiroshima


Dejamos Hiroshima para conocer a Gisella. Ella recibe viajeros en su casa en Onomichi. Muchos la usan como punto base para ir a recorrer Hiroshima, ya que esta a unos 40 km y en tren se puede hacer muy rápido. Pero como nosotros no viajamos con el pase de los trenes se nos encarecía mucho. Así que paramos en Hiroshima y después en Onomichi, para conocer a Gisella. Ella es peruana, hija de japoneses, y vive con su esposo y sus tres hijas en Japón desde hace 17 años. 1 de sus hijas nació en Japón. Gisella maneja un restaurant de comida tradicional peruana y su marido trabaja en una fabrica donde producen pantallas de celulares. Fue hermoso conocerla, su energía maternal nos llenó de cosas lindas. Nos hizo formar parte de sus rutinas, con su gente, peruanos y brasileros se multiplicaban en el restaurant. Así que pasamos unos días diferentes, hablando mucho, conociendo sus vidas en Japón y contando también cosas de nuestro viaje. Mientras Gisella nos cocinaba cosas ricas! Anduvimos poco esos días, nos limitamos a estar en su casa o en el restaurant y aprender de lo que nos contaban sobre Japón. 

Nos contaron por ejemplo como se manejan los matrimonios en Japón. Ya sabíamos que en Japón se trabaja mucho. Marcos el marido de Gisella trabajaba en horario nocturno asi que lo veíamos a veces por las mañanas y nada más. Los sueldos arrancan en 9 dólares por hora, más que nada para las mujeres que aunque hagan las mismas tareas que los hombres siempre cobran menos. Marcos por ejemplo cobraba unos 14, 15 dólares por hora. Y trabajan 12 horas por día, Hagan la cuenta. Se gana bien. Pero el costo de vida también es más caro, pero no tanto comparado con nuestro país. Tomar un colectivo, o un tren es caro, no baja de los 2 dólares el pase del subte. pero si vas al supermercado con 15 dólares podes comprar muchos productos.

Algunos platos que probamos...


Ramen en Fukuoka



Okonomiyaki en Hiroshima


Empanadas en el restaurant de Gisella
Con Gisella después de una panzada de Sushi


Pero sigo con el cuento de los matrimonios japoneses. Cuando se casan y tienen hijos las mujeres por lo general ya no trabajan sino que cuidan del hogar. Así que el hombre cuando cobra el sueldo se lo debe dar íntegramente a su esposa, ella le da lo que llaman "propina" al marido, unos 100 dólares para que tenga para los cigarros o lo que quiera y ella será la encargada de administrar la plata del hogar. Así el hombre no tiene que preocuparse por nada. Claro que los japoneses acatan las reglas y se las arreglan con su "propina". Reglas y más reglas. Acá todo es una regla. Por las calles se ven cientos de carteles con indicaciones de qué hacer y qué no. La norma es no molestar al otro bajo ninguna circunstancia. Los semáforos son sumamente respetados. Lo bueno es que no tenés que preocuparte de mirar si vienen autos mientras que la luz te indique que podes cruzar porque el otro si o si va a frenar. Ningún auto se va a quedar ocupando la senda peatonal, y ningún peatón va a cruzar la calle si la luz no lo indica, aunque llueva, aunque no venga ningún auto siquiera allá a lo lejos. O por ejemplo si vas caminando por una calle tranquila y detrás viene un auto, que son muy silenciosos por ser muy nuevos, nunca va a tocarte bocina para que te corras, va a esperar a que vos te muevas yendo despacio atrás tuyo pero tocar bocina no, nada que vaya a molestarte.. 



No tocar a las geishas, no apoyarse en la baranda, no comer, no fumar, no ensuciar, no sacar selfis. Y cuidado con los que caminan sin mirar para arriba!!

Marcos el marido de Gisella nos contaba que en su trabajo cada 3 meses tienen que ver un video de unas 2 horas de duración en el que se les recuerda cuáles son las reglas de comportamiento en la planta. Que pueden ir desde como cumplir con las tareas a como caminar, como cortarse el pelo, como hablar con los compañeros. Y entre tantas tensiones viven los japoneses. Ni hablar de las presiones sociales de tener que estudiar, entrar a la universidad, ser profesional, exitoso. En este aspecto se asemeja mucho con Corea. 

Y el costo de tantas presiones es también alto. Y acá viene un aspecto bastante oscuro de la sociedad japonesa. Principalmente los hombres se vuelven muy pervertidos, muy loquitos. Los mercados pequeños, conocidos como "Convinis (viene de convenient)" tienen un sector dedicado a las revistas, donde prevalecen las de pornografía. Muy al alcance de la mano y a la vista de todos. A la tardecita siempre vemos hombres enfrascados en sus "lecturas". Pero van más allá. Hace poco salió una nota en Infobae sobre los japoneses y la falta de relaciones sexuales con sus parejas, por el contrario prefieren relacionarse por ejemplo con muñecas inflables. Asqueroso. Acá como en Corea también atraviesan un problema poblacional, donde abundan los viejos y escasea la gente joven y sobre todo los bebes. Y en esa conducta enferma de relacionarse con muñecas entra también el exhibicionismo. Es muy común en Japón cruzarte con un hombre y que se desnude enfrente tuyo, nos dijeron. Y puedo dar fé de eso. En Kyoto mientras viajaba en colectivo desde el auto que se paro al lado un tipo me miraba y hacía lo suyo. Totalmente desagradable y muy típico también de este país.. 
Queda más por contar de Japón. Después de Hiroshima pasamos por Okayama, por Kobe, Osaka y Kyoto. Estas dos últimas ciudades, de lo más lindo que vimos. Lo dejo para la parte 2!

Saludos!