jueves, 5 de enero de 2017

Acercándonos al hinduísmo

Elegimos quedarnos hasta el 5 de enero en Udaipur. Teníamos que buscar actividades para hacer en la ciudad, o alrededor, por lo que nos acercamos a una agencia para consultar sobre el tour típico, el Templo de Ranakpur y el Fuerte de Kumbhalgarh.
En la agencia conocimos a un matrimonio de españoles, de Valencia, Mariano y Piedad. Conversamos bastante con ellos ahí en la agencia y la charla siguió en un restaurant donde nos juntamos a cenar. Disfrutar de diálogos que fluyen es una de las mejores cosas de viajar.
Resultó que nuestro plan de visitar el Templo de Ranakpur se quedó truncado porque el precio era demasiado alto para sólo nosotros dos y preferimos esperar al menos al otro día por si llegaban dos turistas más con quienes pudiésemos compartir el auto del tour. Lo que si sacamos en limpio fue un día de visitas a dos templos alejados de la ciudad, uno a 30km y el otro a 50km, a dónde podíamos ir en bus público, tal cual nos explicaron los españoles.

Asi fue que al otro día nos fuimos en tuc tuc hasta la estación de buses y ahí entre gritos localizamos el que iba a Eklingji. Uno se sube y se sienta y al ratito aparece un hombre con una maquinita tipo posnet y te cobra el boleto, el mismo hombre que se baja en las estaciones y grita los destinos a los que va el bus en busca de más pasajeros. Media hora de viaje y llegamos a Eklingji, a la puerta de un templo. La verdad no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Ni bien entramos nos sacamos los zapatos y los dejamos en un costadito casi entremezclados con unos 500 pares más.. y nos pusimos en una fila, una de mujeres, otra de hombres. Estábamos ahí a la espera de que se abra el templo, al parecer llegamos justo para el inicio de la ceremonia. Lo que paso a las 10:30 en punto fue que empezamos a entrar y siguiendo un recorrido  bien delimitado, subimos unas escaleras y pasábamos caminando por enfrente de uno de sus dioses más adorados. Para nosotros una estatua negra con ojos blancos que te miraban fijamente. Adoración ante este dios y todos intentando verlo más, un segundo más, no querían avanzar, gente que ordenaba la situación (seguridad) los empujaba para que avanzaran. Una devoción difícil de contar, hay que vivirlo y ser parte del momento. Así pasamos por el primer templo que hay que decir está muy lindo, con torres completamente talladas y figuras hinduistas por todas partes.

Salimos del templo y nos encaminábamos a la segunda parada Nathwada, allí teníamos que llegar a tiempo también para la ceremonia. El colectivo paso a la hora exacta y en media hora llegamos.  Acá nos pasó algo curioso. Notamos que en el bus había demasiada policía y al ratito nos dimos cuenta que tres pasajeros iban esposados a los asientos del bus. Entendemos que se trataría de un traslado y quizás por falta de presupuesto lo hacían en el bus público. Por lo menos esa fue la historia que nos armamos nosotros.

En fin llegamos a nuestro segundo templo, era un pueblo y no se veía templo alguno. Nadie hablaba inglés así que nos limitamos a decir “Temple?” “Temple?” y nos señalaban con la mano en una dirección. Caminamos unos 20 minutos y llegamos a un mercado ahí apareció una chica que se acercó a preguntarnos de dónde éramos, hablaba inglés y con ella llegamos al templo. Dejamos los zapatos en el lugar indicado, elegimos el casillero 79, aunque están abiertos, pero vale para recordar donde quedaron. También nos hicieron guardar los celulares, algo que no nos había pasado en otro templo. Así, despojados, entramos. Acá parecía un poco más desordenado hasta llegar a un salón donde estaban todos, y al frente de todos el mismo dios, en una estatua un poco más grande, pero de color negro y con unos ojos blancos saltones que te miraban fijamente. Nos dijeron que a ese dios se le pide dinero, y nunca está de más así que le pedimos también. Mujeres y hombres estaban en sectores diferentes. A Diego lo agarró un policía, a mi una mujer policía y a los dos nos llevaron al centro de la sala y nos indicaban que recemos mirando al dios. Fue muy graciosa la situación, todo a los empujones y a las apuradas. Como si les causara gracia vernos ahí y ellos también se divertían con nosotros. Todos con sus brazos en alto y rezando, hasta que las puertas que rodeaban al dios se cerraron, bastó para que gritaran y abuchearan porque no podían ver más al Dios. Las puertas se volvieron a abrir y la fiesta se volvió a encender. Nosotros seguíamos ahí, en el medio de toda la gente, mirándonos entre nosotros cada tanto y siguiendo los movimientos de los fieles. Esta historieta de te cierro y te abro la puerta sucedió tres veces. Hasta que luego de la tercera automáticamente todos empezaron a salir. Los únicos que no sabíamos como era esa movida éramos nosotros, claramente. Y sucede que todo esto lo hacen 4 veces por día.  El templo abre y cierra a determinada hora para que puedan ver al dios. La gente entra lo ve y tiene que salir. A esperar a la próxima hora en que se vuelvan a abrir las puertas.


Salimos del templo y se viene el momento del día. El casillero 79 sólo tenía las zapatillas de Diego, las mías no estaban. A nadie más le faltó su calzado y todos se mostraban excesivamente sorprendidos de que mi calzado no estuviese. Me llevaban a revisar toda montaña de zapatos que había alrededor, tenían que estar decían, pero no estaban.  Fue extraño la verdad pero nos acercamos el mercado y compramos unas ojotas para poder volver al hotel. Muchos se acercaron a ayudar y hasta me querían dar plata para comprar calzado nuevo. No entendían porque yo me angustiaba, porque claro que me dio cierta bronca, y me hacían un gesto con su mano como diciendo “déjalo ir”… Y justamente eso es algo que me plantié aprender en este viaje desde un principio, dejar ir, soltar, y seguir adelante.

martes, 3 de enero de 2017

AÑO NUEVO EN INDIA

Y recibimos el año en India, como estaba previsto. Creíamos que estaríamos en Mumbai pero no fue así y lo pasamos en Udaipur. En donde todavía estamos. El 5 de enero, viajamos en tren nocturno para la ciudad donde los sueños se hacen realidad..

Llegamos a la última ciudad del Rajasthan que vamos a conocer. Vinimos desde Jodhpur en bus, que tardó unas 6 horas, fueron menos de 400 kilómetros pero acá todo es más lento. Cuando van manejando uno siente que van a 150km por hora, aunque van a 70, y entre tanta frenada y lo caótico que se pone por momentos el tráfico, todo se demora más..  El viaje estuvo bien y a la 1 de la tarde estábamos en Udaipur. 

Desde el micro se veía una ciudad muy turística, andaba mucha gente (eso no era novedad) y los negocios estaban mejor armados, parecía una ciudad con una categoría un tanto más elevada de lo que veníamos conociendo. Asi que tomamos la decisión ahí nomás de quedarnos hasta el 5 y ese día viajar a Bombay. Por lo cual de la estación de bus nos fuimos a sacar el pasaje de tren. Ya estamos bastante cancheros en esto. Tenés que completar un formulario. Es clave que sepas el número de tren en el que queres viajar. Pones tus datos, cuantos asientos son y que categoría queres. Asi te presentas en la ventanilla y te cobran y dan el pasaje. Algunas cosas curiosas de esto es por ejemplo que aunque haya una fila larga de hombres para comprar pasajes, si sos mujer podes meterte por el costadito, y también si sos extranjero. Así que a meterse codear un poquito y sacar el pasaje rápido. Nadie te va a decir nada, nadie se va a enojar, si pueden empujarte un poco pero sólo eso. Y además que aunque mires por internet y aparezca que no hay más asientos disponibles, siempre guardan lugares para los extranjeros. Por eso hay que acercarse a la estación y preguntar.

Teníamos el pasaje al próximo destino, con eso tomamos un tuk tuk y le pedimos que nos acercara al Lago Pichola (donde está el sector más turístico) y ahi se venía otra aventura porque.. no habíamos conseguido habitación asi que teníamos que buscar.. parece que todo estaba "Sold Out".

Bueno por suerte todo fue bastante rápido, conseguimos una habitación que no nos gustó mucho, y otra mejor para las 4 noches restantes. Esa noche era año nuevo y el clima en la ciudad era de fiesta. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar pero nos sorprendió. Yo personalmente me sentía en plena avenida 3 de Villa Gesell con la gente yendo y viniendo porque se venía la hora de la cena ;)

Esa noche cenamos en un resto al lado del lago, y esperamos las 12 en un puente que cruza el Pichola. Linda sorpresa con la cantidad del fuegos artificiales que tiraron. Esta bien que son más los que tiran cada noche en Disney World, pero fue más de lo que esperábamos. Así que el clima fue de alegría y buena onda. Ahí en el puente, sobre el lago Pichola de Udaipur, recibimos el 2017.

Y poco después de las 12 nos fuimos a dormir. El clima se empezó a poner un poco denso. Habíamos leído que cuando los indios se emborrachan se ponen pesados y los turistas ya nos les caen nada bien. Ellos no toman alcohol y en ocasiones así que si lo hacen enseguida se emborrachan por no tener una cultura alcohólica. Preferimos evitar cualquier mal rato y nos fuimos a dormir. 

Todavía estamos en  esta ciudad, que es tranquila y nos sentimos cómodos. Sin embargo hay muchas cosas de India que están intentando quebrar nuestra paciencia. A nuestro ver son muy asquerosos en su comportamiento. Escupen, eructan, y hacen pis por todos lados, mucho, todo el tiempo. Es verdad que ya lo sabíamos y al principio todo es gracioso, pero con el paso de los días se vuelve un poco molesto. Caminar por las calles es una odisea porque las motos son como balas que atraviesan las calles y a las que debes esquivar cada segundo. Y vienen acompañadas de bocinazos que te perforan los tímpanos. Ya decidimos salir a caminar con tapones en los oídos. Los animales, que son tantos y tan variados, andan por todos lados. Si, entre las motos, los autos y nosotros. Y sus heces también por supuesto. En ese campo minado caminamos a diario. Es entendible como a las 10 de la noche caemos rendidos de cansancio. Somos distintos, muy. Y supongo que es lógico que todo esto nos abrume. Que cuando pasa el asombro y la gracia se vuelve inaceptable por momentos. Pero esta no es nuestra realidad y tampoco la elegiríamos para siempre, por lo que acercarse y echar un vistazo a lo que pasa en este rincón del planeta no deja de ser emocionante y cautivante para los ojos de cualquier viajero.. 

Picchola Lake - Udaipur - India

domingo, 1 de enero de 2017

Rajahstán, tierra de Maharajas

La increíble India cuenta con 28 estados. Cada uno de ellos es prácticamente un país distinto. Con sus propias comidas, su propio lenguaje, sus tipos de casas, su gente, su ropa, su estilo. Durante las primeras 3 semanas en India recorrimos la provincia del Rajahstán. Tierra de Maharajas (reyes), palacios y Fuertes. Las ciudades más turísticas del Rajashtán: Jaipur, Jaisalmer, Jodhpur y Udaipur. En el medio cientos de pueblos pequeños, en nuestro caso pasamos por Pushkar, el único lugar en el mundo que cuenta con un templo Brahma Y un lago sagrado. Se dice que por allí paso el Rey Brahma y que al colocar una flor de loto en el suelo nació un lago. Hoy ese lago es uno de los lugares más sagrados para la religión hinduísta. Cada ciudad tiene alguna característica que lo vuelve especial, también como una forma de captar al turista, y en busca de eso fuimos.

Jaipur

La ciudad rosa, Jaipur cuenta con uno de los palacios más lindos del Rajahstán, el City Palace. La entrada cuesta 500 rupias, unos 6 dólares. Recorrerlo es caminar por los pasillos de un lugar habitado por reyes, con todo su lujo y excentricidades. Con puertas talladas increíblemente. Con patios y terrazas que ofrecen las mejores vistas de la ciudad. Allí hay terrazas con ventanas pequeñas que dan a la calle, eran ventanas para que las mujeres del palacio pudieran ver que pasaba en el pueblo sin ser vistas. El área donde están los monumentos históricos se concentra en unas pocas cuadras. Además del Palacio visitamos el Hawa Mahal (traducido: Palacio de los vientos) y Jantar Mantar, el primer centro astronómico. A los Maharajas les encantaba la astronomía por lo que crearon elementos de medición de las luces y las sombras para medir el tiempo, para estudiar la luna y el sol. Es muy interesante pero no tomamos guía para recorrerlo y capaz ahí es importante que alguien pueda explicarte un poco mejor cómo se usaba cada elemento. Pero más allá de los límites del sector más turístico hay una ciudad enorme. Tuvimos la suerte de recorrerla con un amigo hindú, Anurag, que conocimos en Agra. Con él viajamos en el colectivo público y recorrimos nuevos sectores de Jaipur. Barrios más elegantes y ordenados, con grandes edificaciones. Llegamos a un shopping hiper moderno, al nivel de lo que debe haber en Dubai. Una torre inmensa, espejada, con las mejores tiendas de ropa, joyas, comida. Quedamos impactados con semejante construcción.
Pero de todo esto hay algo que nos impactó mucho y fue el Amer Fort. El fuerte de Jaipur es bellísimo. Como todo fuerte, en las alturas, mirando a toda la ciudad desde allí, de día y de noche el espectáculo es diferente. Tuvimos la suerte de ver las dos caras. Un paseo imperdible sin dudas.


Amer Fort


Palacio de los Vientos

Una ventanita para espiar

Anurag, nuestro primer amigo indio




Gracias a Anurag nuestro paso por Jaipur se volvió mucho más amigable. Son ciudades que pueden abrumarte en un principio. No conocer las calles, no saber donde ir a comer o comprar y tener que ubicarte rápidamente no es sencillo pero lo venimos logrando y más cuando nos encontramos con gente que nos da una mano. Con un tren mañanero salimos de Jaipur rumbo a Ajmer desde donde tomaríamos un bus para ir a una ciudad que estaba a 11 km, Pushkar.


Pushkar

Uno de los lugares más sagrados de la India. Se dice que un indio debe pasar al menos una vez en su vida por allí. Pushkar es un oasis en el pasaje por el norte de India. Es chiquito, con muchisimas tiendas por visitar y con unos atardeceres maravillosos. La verdad que la laguna domina absolutamente todo. Los rezos del atardecer son tan atractivos de ver y admirar que cada día es una cita obligada. Y a pesar de ser pequeño, Pushkar está muy bien preparado para recibir al turista. Recomendado entre los mochileros como un lugar de excepción que no puedes dejar de visitar, ahí estuvimos. Dos noches en un hotel súper barato. Imaginen que las dos noches las pagamos 150 pesos (los dos!) Precios que no volvimos a encontrar.. y estaba bastante bien. Todos los hoteles tienen sus terrazas, es un must por estos lados. Siempre allí está el restaurant y sillones y almohadones para la meditación y el yoga. Caminamos por sus callecitas nos hicimos amigos de un puesto de chais a los que visitábamos al menos una vez por día (a veces hasta tres). recorrimos varias veces la laguna y descansamos un poco del acoso de vendedores, acá se volvió todo un poco más tranquilo...

Vistas del Lago de Pushkar

Templo hinduísta




Jaisalmer

Jaisalmer y su Fuerte. Hermoso, imponente, todo un espectáculo. El casco histórico es el Fuerte y todo sucede dentro de él. El Fuerte se construyó hace 850 años y hace unos 300 las familias que allí vivían empezaron a convertir a sus casas en Guest Houses y en tiendas de artesanías, ropas, masajes, productos de ayurveda y lo que se te ocurra. Todo esto volvió al fuerte un espacio super turístico, para recorrerlo a paso lento, subidas, bajadas, vacas, perros, y gente. Para nuestra visita eran vacaciones de invierno en India asi que había mucha gente. Pudimos alojarnos dentro del Fuerte asi que la experiencia estuvo buenisima. Entrábamos y salíamos a comprar cosas pero volvíamos al Fuerte. Por la noche era todo para nosotros, si bien está abierto siempre, son pocos los turistas que se animan a perderse en sus calles laberínticas cuando ya no está la luz del sol. 

En Jaisalmer es muy popular la excursión al Desierto de Thar. La ciudad está pegada a este desierto y todos llegamos a Jaisalmer con la ilusión de andar a camello por grandes mares de arena y dormir bajo las estrellas. Bueno lo hicimos. La experiencia estuvo buena, ninguna locura a decir verdad. El desierto no es arena pura. Sólo en unos sectores hay arena y nada más que arena, la gran mayoría tiene mucha plantación, y un poco se cayó la imagen que teníamos del desierto soñado. Pero igualmente es muy bello. Hay varias villages por allí, gente que vive en el desierto. Con casas muy precarias, todo muy precario. Llegamos con la excursión a una de estas casas que nos invitaba a pasar y basto que nos vean para que me pidan el reloj, la remera, lapiceras, chocolates, 10 rupias, lo que sea.. 
Y por la noche dormimos ahí en la arena, bajo un cielo alucinante que pocas veces vi. Cenamos alrededor de un fogón comida preparada allí como todo aca en India. No se puede negar lo fresco que es todo porque cocinan todo en el momento. Dejamos de lado el dato de lo picante que lo hacen jaj pero fresco es!
Jaisalmer es muy lindo. Tres días para la ciudad, dos días para el safari al desierto y a seguir que todavía seguimos conociendo el Rajasthan..


Fuerte de Jaisalmer

Trabajando desde una terraza

Ellos siempre quieren selfies



Excursión al desierto de Thar









Jodhpur

A Jodhpur llegamos en tren. Salimos de Jaisalmer a las 6:30 y llegamos a las 14. Caos total en la ciudad. Veníamos de lugares más tranquilos así que había que acomodarse otra vez. No habíamos podido reservar hotel por falta de Internet por lo que llegamos y tocaba caminar, buscar y regatear precios. Caminamos hasta la parte turística y empezamos a preguntar. Había de todo, lindo, muy feo, muy caro y demasiado barato. Terminamos quedándonos en una habitación cara para lo que veníamos gastando pero que nos gustó. Muy bien ubicada. De Jodhpur puedo decir que es muy fácil perderse porque son todos pasillitos sin salida que te dejan desorientado demasiado rápido. Hay una plaza central, en esta parte histórica, que tiene una torre con un reloj en el centro y alrededor varios mercados, de ropa, zapatos, artículos variados y comidas, frutas y verduras. Mucha gente, muchas motos, mucho todo. Y dominando la escena, acá también, el Fuerte de Jodphur. Las vistas de él desde la ciudad son espectaculares, lo veíamos desde la terraza del hotel en donde las dos noches nos tomamos una cervecita. Y con eso nos quedamos, la entrada costaba 600 rupias cada uno y no le dejamos dias para hacerlo por lo que quedará para una próxima visita. 2 días por acá y partimos para Udaipur. Viajamos el 31 de diciembre para pasar el año nuevo. Última ciudad del norte, última del Rajasthán. Para después empezar a bajar al sur. 
Qué fuerte que es India, cuantas cosas te genera.. en la próxima entrada además de hablarles de la ciudad les voy a contar un poco cómo nos estamos sintiendo.. hasta prontito!

Clock Tower y el Fuerte de fondo

Fuerte de Jodhpur

Tráfico complicado por Jodhpur..

Callecitas de Jodhpur









jueves, 22 de diciembre de 2016

Hola Taj Mahal!

La ciudad de Agra está a 200 Km. de Delhi. Se puede llegar en auto, en bus o en tren. Nosotros elegimos el tren. Fue nada menos que el tren más rápido de India, a una velocidad de 160 Km/h en 1 hora y 40 minutos estábamos en Agra, la ciudad del Taj Mahal.

Menú en el tren Delhi - Agra / Clase AC Chair Car

Después de leer cientos de recomendaciones acerca de cuánto tiempo pasar en Agra decidimos hacerles caso y sólo estuvimos por el día. Tren de ida por la mañana y nuevamente tren para llegar a eso de las 20 a Delhi. Y la decisión fue buena porque en Agra no hay nada más que ver salvo el Fuerte Rojo y el Taj.

Así que llegamos a la estación de tren y con un tuc tuc nos fuimos para el Taj. Con una entrada de 1000 rupias (15 dólares) ingresamos. Nos dieron, con la entrada, una botella de agua y unas bolsitas para los pies que debíamos usar al momento de entrar a este castillo de mármol blanco. 

Fue ingresar y ver que se asomaba una construcción celestial, estaba ahí frente a nosotros, caminamos por entre la primera puerta, y ahí estaba. Realmente te tiemblan las piernas, es más que bello, es de otro planeta. Es difícil de explicar, porque su belleza supera toda foto o video. Su belleza real es sólo posible de ser apreciada en primera persona. Extasiados ante semejante construcción comenzamos a rodearlo y poco a poco a prestar atención también a la gente que estaba allí, lo que más nos gusta. Creo que van a ser muchas las veces que repita esto, porque la gente de India es maravillosa. Sus sonrisas a flor de piel y siempre dispuestas a entregárnosla. Nunca falta la pregunta "Where are you from?" y ahí comienza la charla, a veces más larga, a veces más breve, pero siempre dejándonos un lindo recuerdo. Hace poco más de una semana que estamos en este país y por el momento puedo asegurar que lo mejor que tiene es su gente, estamos sorprendidos con su generosidad y calidez.

Taj Mahal desde el centro

La otra cara del Taj

Pero volviendo a Agra y después de caminar unas dos horas alrededor del Taj y de sacarnos miles de fotos, seguimos camino hacia el Fuerte Rojo. Si tuviese que hacer una recomendación diría, anda primero al Fuerte y después al Taj. Me pasó que después de ver esa construcción celestial todo el resto no era gran cosa. En fin recorrimos le Fuerte, que es inmenso, con muchos recorridos, y es bello pero le faltaba ese mármol blanco que nos había encandilado. el precio de la entrada fue de 500 rupias por persona (unos 8 dólares).

El Fuerte Rojo de Agra

Y después de ver los dos puntos de Agra quisimos ver un poco la ciudad, teníamos unas 3 horas hasta que volvíamos a subirnos al tren. Caminamos un poco, nos sentamos a almorzar, y seguimos caminando. Pero nada por aqui y nada por allá. Entre el caos de tránsito, los cientos de vacas que copaban la parada y la precariedad de las construcciones, el ambiente no nos gustaba para nada. No veíamos circuitos atractivos para caminar por lo que decidimos volver a la estación y esperar a la salida del tren. 

Nos pareció un poco triste que alrededor de semejante construcción, nada menos que una de las maravillas del mundo, se levantara una ciudad tan precaria en todos los sentidos... pero conocer el Taj valdrá la pena siempre y es algo que le recomendamos a cualquiera que tenga la posibilidad de recorrer India. 

lunes, 19 de diciembre de 2016

NUESTROS DIAS POR DELHI

Ya pasaron nuestros dias por Delhi, una ciudad inmensa con zonas muy modernas y otras en donde el tiempo parece estar detenido. Pasamos cuatro noches en Delhi y uno de esos días se lo dedicamos a Agra, a donde viajamos para conocer el Taj Mahal.. eso se los cuento en un próximo posteo. El tiempo en Delhi nos pareció suficiente. Seguro que nos quedaron cosas por ver, pero fue un buen primer panorama de la capital de India. 

Nos alojamos en Pahar Ganj, la zona de mochileros. Nuestro hotel estaba en la calle Arakashan Road como conté en el post anterior, a pocas cuadras del Main Bazaar, uno de los bazares más turísticos de Delhi. Le llaman Bazar a grandes ferias, con locales pequeños y todos sus productos en la calle. Generalmente están organizados por rubro: ropas, joyas, souvenirs.. Desde esta zona podíamos ir caminando por ejemplo hasta Connaught Place. Este es el centro más moderno de Delhi. Tiene una forma circular con un mástil que enarbola una bandera de India enorme. Está rodeado de tiendas, muy modernas, allí están todas las marcas reconocidas en el mundo entero. Hasta ahora lo más occidental que vi. Caminamos por ahi en dos oportunidades, de día y de noche, y si bien el ruido y la cantidad de gente no se detienen nos pareció un lugar muy amigable para recorrer. 

En el segundo día en Delhi caminamos por la zona del Parlamento. Calles silenciosas, mucho verde, monos por doquier. recorrimos los patios del Parlamento y luego de atravesar una avenida de unos 2 km llegamos a la India Gate, un símbolo de la ciudad. Allí nos encontramos con muchos turistas y muchos indios que se sacaban fotos en la Puerta, es un lugar muy lindo. La puerta tiene un estilo al arco del triunfo de París, así de pintorezco se pone Delhi también.  Y fue allí también que empezamos a sacarnos fotos con los indios. Ya sea porque les parecemos raros, porque les gusta nuestra apariencia o vaya a saber uno porque a ellos les encanta sacarse fotos con nosotros. Resulta una situación muy graciosa y tierna a la vez. Les llaman mucho la atención los turistas y quieren llevarse ese recuerdo en una foto. Son geniales.




Dentro de Delhi también visitamos la zona conocida como Old Delhi. Cruzando a través de la New Delhi Station llegamos a este barrio y vaya que la diferencia se nota.. Si bien la zona en que nos alojamos nos resultaba caótica, al cruzar a Old Delhi notamos que no habíamos visto nada aún.  Allí estaba la verdadera India. Un tráfico de locura, al punto que las motos o tuc tuc conducen en contramano por las avenidas. Nadie frena por un semáforo, es cierta la odisea de cruzar, nadie va a frenar para que pases asi que cuando te canses de esperar mejor corre y zigzagea entre los autos, motos, tuc tuc, bicicletas, rickshaws, vacas, caballos y tantas otras cosas que pueden andar por las calles de old Delhi. 

Por este barrio hay muchisimos bazares, recorrimos algunos de ellos y lo que más nos gustó fue el Spice Market, allí está el mercado de especias más grande de Asia. Toda su variedad de especias, de curris, de legumbres.. olores al por mayor. 
Dentro de esta zona encontramos también algunos de los puntos turísticos como el Fuerte Rojo de Delhi y cientos de Templos. Nosotros nos quedamos con recorrer el barrio y observar a la gente. Todo muy humilde, muy sucio, muy extremo. Aunque uno piense que ellos están acostumbrados a vivir así, no se si alguien puede terminar de acostumbrarse a eso. Es muy duro, y en muchos de ellos vimos el reflejo en su cara. Pero siguen de pie, trabajando dia a dia, tomando su chai y sonriéndole a los turistas que se dignan de mirarlos a los ojos. 

Por último y para no aburrirlos con tanto cuento.. tema Comida! el curri esta presente hasta en los jugos, es impresionante todo tiene gusto a curri, nosotros decimos todo tiene gusto indio. Hasta ahora en lo que más nos apoyamos fue en el Thali. Un plato con varios cubículos y unos 3 o 4 chapatis, una especie de pan árabe. Acompañado también de arroz blanco. Se mezcla un poquito de cada cosa, se coloca en el chapati y adentro. Hasta ahora solo probamos el vegetariano pero tienen miles de variedades. Lo que si aprobamos con creces son los dulces, bien orientales, super dulces, con frutas secas. Una delicia!!



Estamos ya en Jaipur. La ciudad rosa, la capital del Rajastán. Pronto les contaremos que se puede visitar por acá!




viernes, 16 de diciembre de 2016

NUESTRA LLEGADA A DELHI

El miércoles 14 después de casi 20 horas de vuelo y más 11 horas de escala, llegamos al aeropuerto de Nueva Delhi. El cansancio del viaje desapareció en cuanto salimos del avión, al menos por unas horas, necesitábamos estar atentos para poder llegar al hotel. Leímos muchisimo sobre India, muchos blogs, muchos videos, libros, tanto que en nuestra mente se había armado el panorama de lo que nos podíamos encontrar. Por eso mismo queríamos estar bien despiertos!

Desde el momento que pisamos el aeropuerto vimos que algo no andaba bien, era demasiado lindo! Un aeropuerto de primer mundo, super moderno, limpísimo, y ordenado. Luego de pasar por migraciones, donde presentamos nuestras visas de entrada y el certificado de fiebre amarilla, buscamos el lugar para retirar las valijas. Cambiamos unos dólares en el Punjabi Bank of India y buscamos la salida. Se venía el momento de la verdad. Decidimos tomar el metro que nos llevaba al centro de la ciudad, a unas pocas cuadras de nuestro hotel. Salimos del aeropuerto, caminamos al Metro y una vez más nos volvimos a sorprender. Un metro de los más modernos que hemos visto. Esto es India? Nos preguntábamos.. minutos después llegamos a la New Delhi Station y ahí si.. empezó la aventura.


Estábamos a unas 6 cuadras del hotel, sin embargo nos llevó más de 1 hora encontrar el camino. Tuvimos varios intentos fallidos de pedir coordenadas a los que veíamos más confiables. Las calles de Delhi son tan laberínticas que cualquier indicación  que te den se esfuma en cuanto te alejas 20 metros. Hasta nos contaron la historia de que la zona a la que queríamos ir estaba cerrada porque se estaba realizando un control de malaria, con una seriedad que les juro por un momento le creí! Vueltas, vueltas y más vueltas entre el ruido y la gran cantidad de gente que merodeaba por ahí. Pero sin perder la calma, empezaba a ser necesaria la "paciencia india". Entre el cansancio y la atención puesta en encontrar el camino el panorama no nos impactaba demasiado. Gracias a una aplicación que te permite usar GPS sin estar conectado a internet logramos dar con la calle del hotel, Arakashan, y ahí estaba, hogar dulce hogar. 

En esos primeros momentos empezamos a vivenciar aquello que tantas veces habíamos visto en videos, asi que me reía sola, porque me sentía en una verdadera película. Algo asi como se siente en Nueva York, salvando las distancias.. :) Esta película me hacia reir, el tráfico descontrolado, las cocinas de los restaurantes en la calle, la vaca que se quería meter a los locales, la gente, los ruidos, los olores, todo en ese lugar y todo al mismo tiempo.







Lo cierto es que lejos de espantarnos y asustarnos nos hizo reir mucho, estábamos felices de por fin estar en ese lugar que tanto habíamos imaginado. Su caos nos resultaba gracioso, su gente que nos miraba con ojos de asombro.. decidimos descansar unas horas para luego si con la cabeza más despierta poder salir a descubrir la capital de este subcontiente.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Llegó el día

Hoy nos despertamos y nos dijimos “Llegó el día”. Después de muchos meses pensando en ese momento, planeándolo y deseando que llegué, llegó, como todo. Salimos desde Aeroparque rumbo a Sao Paulo, en un vuelo mañanero que nos dejaría en el aeropuerto de Guarulhos para pasar las próximas 12 horas antes de subirnos nuevamente al avión y empezar a mover las agujas del reloj cada vez más rápido.

Entre el cansancio y el desorden de horarios estamos tranquilos, expectantes de lo que vendrá, pero tranquilos. Mi próxima conexión ya será en India, si Dios quiere..

Y hoy entre viaje y esperas recibí saludos y mensajes con lindas energías por todas las vías.
Desde los que se enteraron de esta aventura hace tiempo hasta los que no tienen ni idea de a donde nos vamos pero así y todo mandaron buenas vibras. Y eso se siente muy bien. Porque nos vamos a conocer culturas muy distintas a la nuestra, donde las caras serán todas ajenas a nuestro cotidiano, idiomas que no comprenderemos, comidas que quizás ni podamos probar y otras que amaremos quizás. Por eso llevarnos tantos mensajes lindos ayuda a prepararnos para lo que vendrá.

Y para contar también sobre como nos preparamos con el equipaje para este viaje les muestro unas fotos de nuestras mochilas. Las mochilas grandes pesaron 11kg cada una. Quizás un poco más de lo que hubiésemos querido pero es difícil no llevar lo indispensable al menos para un viaje tan largo. Claro que a veces lo indispensable se puede volver un poco pesado. En fin aquí están nuestras mochilas con ropa y las mochilas chicas con los objetos importantes (Tecnología!)  



Decidimos separar la ropa en bolsitas para poder organizarla dentro de las mochilas. Puede ser una verdadera misión imposible encontrar “esa remera“ cuando el viaje lleva sólo una semana! Por eso mantener las remeras, los pantalones, los abrigos, cada grupo en una bolsita diferente nos pareció una gran idea para organizar la ropa y encontrarla fácil (La tomamos prestada de algún blog que leímos por ahí ;).

Y si les tuviese que contar sobre elementos extras que elegimos traer estarían: una bolsa de dormir pequeña (para camas indeseables, trenes, etc.), cubiertos de metal plegables, tela de tul para armarnos un mosquitero en la habitación, souvenirs de Argentina para regalar a aquél que nos aloje en su casa (Couchsurfing) y una buena cantidad de tarjetas personales (Leímos que en India se acostumbra mucho entregar tarjetas y a nosotros nos vendría de 10 que nos contraten para hacer algún trabajo de diseño)

Se acerca la hora de hacer el Check In y luego esperar para subir al avión de Etiophian Airlines. Emoción pura! Y para terminar este post dejo este poema que me acaba de pasar mi amiga Caro, que me llegó al corazón junto con sus palabras tan lindas (esas me las guardo para mi). Gracias!!

A volar!!


Lejos Una vez me quise ir muy lejos y llegué tan lejos que después no sabía como hacer para volver. Claro que no me acordaba de como había venido Y llegar tan lejos es bárbaro porque en lejos todo es mucho mas liviano, la gente funciona, los pájaros... bueno, los pájaros son igual que en cualquier lado. Y cuando cae la tarde, lejos se mezcla de lejos…

 Federico Manuel Peralta Ramos