Mostrando las entradas con la etiqueta gente. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta gente. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de septiembre de 2017

SHANGHAI. El permitido chino


24 Millones

El viaje pasa tan rápido como el paisaje que veo en este momento por la ventana. Vamos en viaje desde Shanghai a Beijing en uno de los tantos tren bala con los que cuenta China. 1400 km. en poco más de 4 horas. Inaugurado en el 2008, el tren bala de China se convirtió en la red más amplia del mundo en cuanto a trenes de alta velocidad. Tan rápido va todo que ya dejamos atrás Shanghai y nos cuesta creerlo. Una ciudad con 24 millones de habitantes, con los rascacielos más altos de China, con el skyline más bello y futurista que hayamos visto y con el consumismo como su principal cara, en un país socialista, Shanghai es la gran excepción.

La Perla del Asiatico en Shanghai desde la calle Nanjing
Al fondo, la Perla de Oriente. 


Viajando en el metro de Shanghai con mucha gente
Eternos viajes en metro


Metro de Shanghai con mucha gente




Me van a decir, pero si en Tokyo eran más! Si pero a diferencia de los japoneses que circulan y viajan con el único objetivo de llegar a sus oficinas y por la tarde/noche para volver a casa y esperar adentro la próxima jornada, los chinos viven la calle. Más cerca de los indios, en China la calle se vuelve una extensión de la casa. Una comida en una mesa armada en la vereda, una clase de gimnasia en la esquina del barrio, el lavarropas que funciona justo en la entrada de la casa o bien descansando en una reposera viendo pasar a los transeúntes. Dicho esto quiero que se imaginen cómo pueden ser las calles con tantos millones circulando a diario. Y un escenario peculiar de ese panorama son los subtes. La línea de subterráneos de Shanghai es inmensa, cubre 588 kilómetros con sus 14 líneas y sus 364 estaciones. Sin embargo es muy fácil entenderlas. Por lo menos para nosotros fue simple, o será que ya aprendimos demasiado a movernos en grandes ciudades? J Las estaciones de metro en Shanghai son sobre todo GRANDES. Grandes pasillos, grandes plataformas, todo es amplio y espacioso. Todo armado y pensado para albergar un gran caudal de gente. De un estilo muy minimalista sin nada que entorpezca el paso más que unas barreras de hierro que te indican para que lado moverte, vos y la masa, para combinar con otra línea y encontrar la salida. Mientras en Japón se esfuerzan por ni si quiera rozarte el brazo, acá pasamos al lado opuesto de un soplido. Empujones, celulares que suenan constantemente y gente hablando muy fuerte, así transcurren los paseos en subte en china.




El cambio viniendo de Japón fue muy notorio. Un poquito más cerca de lo que somos nosotros, en cuanto a empujones y ruidos, pero con el plus de la cantidad de gente. Les aseguro es muy apabullante la cantidad que son.
          

Una peluqueria en las calles de Shanghai
La peluquería en la vereda

Chinos sacándonos fotos en el Bund de Shanghai
Paparazzis sacándonos fotos!

Nosotros en el Bun de Shanghai
Esta foto nos la mandó uno de los fotógrafos chinos. Para nosotros era muy graciosa la situación. 


Caminando la gran ciudad 

Pero no le tenemos miedo a la masa y cada día salimos a caminar un espacio diferente de la ciudad. Aunque casi siempre cerramos la jornada en la joyita de Shanghai, el Bund de un lado y Pudong del otro. A un lado y al otro del río HuangPu se levantan orillas muy diferentes y bellas las dos. Cada una con un estilo muy particular. El Bund es la parte antigua, con edificios neoclásicos, de herencia inglesa y francesa. Allí están la Aduana y los principales bancos de China. Y cruzando el HuangPu que se puede hacer en ferry por unos 20 céntimos de dólar, está Pudong y sus altas cumbres. La Perla del Oriente, la torre Jin Mao, el World Financial Center. Construcciones de lo más futurista que haya visto antes. Una muestra del poderío chino, en la ciudad que se volvió el centro financiero más importante del país. Y es que tener enfrente semejante espectáculo, y superada la admiración por tanta belleza arquitectónica, te queda un sentimiento: estos chinos la tienen atada!

El Bund de Shanghai en la costa del rio HuangPu

El Bund de Shanghai. Edificio de la Aduana

Vista del skyline de Shanghai desde el Bund


Fuera de esa costa maravillosa no queda demasiado por ver en Shanghai. Poco tiene de tradicional, con tres templos para visitar, mercados, jardines, una gran peatonal con carteles de neón y muchos, muchos shoppings. Todas las marcas internacionales están en Shanghai. Cuesta ver a Shanghai como parte de un país comunista, digamos que es su permitido, porque acá el consumo es el mejor amigo de los chinos. Caminamos por barrios como Xintiandi y Tianzifang en donde se puede ver gente con un nivel económico más alto, y sólo ese tipo de gente. Ambos barrios, separados por una pocas cuadras son parte de la concesión francesa en la ciudad. Arquitectura muy occidental y marcas reconocidas hacen de estos barrios un espacio con una atmósfera muy peculiar en medio de la gran urbe china. Mientras que en zonas como la peatonal Nanjing, el ambiente es mucho más popular. También repleta de gente, pero con un estado más descontracturado y sin tanta tendencia a la vista, ahí cada uno va como quiere, vale la panza al aire y hasta pasear en pijamas, algo muy común en los chinos. Entre estas dos zonas es muy notoria la diferencia, parece que cada ciudadano tiene su espacio para caminar y disfrutar del paseo a su manera, pero sin mezclarse con otros estilos o con otras clases. Cada cual tiene su tipo de paseos, sus tiendas y hasta sus comidas. Mientras que en Xintiandi los restaurantes ofrecen menús internacionales, sushi, pastas, pizzas, en Nanjing se ofrecen grandes platos de sopas con fideos y carne, noodles, o dumblings (una especie de raviol con diferentes tipos de relleno).


Nanjing. Peatonal de Shanghai
Nanjing

Vista de la peatonal Nanjing de Shanghai
Peatonal Nanjing

Barrio Xintiandi concesion francesa en Shanghai
Xintiandi


Otro paseo con un tinte más tradicional es el Mercado y el Jardín Yuyuan, un paseo obligado en la ciudad, pero tan desbordado de turismo local que uno quiere salir corriendo. Y es que China no precisa del turismo internacional para impulsar su economía. Para nada. Los chinos viajan tanto por su país que vayas donde vayas ellos serán mayoría. Moviéndose en grandes grupos y arrasando con todo a su paso con tal de seguir al que lleva el banderín al frente. Ya sabrán de lo que hablo, porque todos los padecimos en algún viaje!


Yuyuan market en el centro de Shanghai



Yuyuan Market en Shanghai


VEO VEO

De a poco vamos observando a los chinos y ellos a nosotros. Tienen tanta curiosidad por el extranjero. Algo similar nos pasaba en India, donde nosotros éramos la cara nueva y ellos nos miraban sin reparar en que podían incomodarnos. Mientras los indios nos miraban desde una distancia prudente, nos estudiaban, los chinos son un poco más confianzudos. Ellos se acercan, se sientan a tu lado, te sacan muchas fotos, quieren llevarse el recuerdo de nuestra cara vaya a saber a donde. Nos pasó que paseando por el Bund un grupo de señores mayores con sus cámaras profesionales comenzaron a sacarnos fotos. Primero pensé que le sacaban a alguien detrás mío, pero no, ahí estaban captando el momento en que se cruzaron con dos extranjeros de un país que no conocen ni se animan a pronunciar. Tengo que decirles que los chinos no conocen Argentina. Nadie de todos los que nos preguntaron entendieron de qué país le hablábamos. Fuerte. Los chinos no saben que existimos! Pero su impertinencia también se vuelve tierna porque siempre están con una sonrisa y se muestran felices de haberse cruzado con nosotros, que les devolvemos ese mismo afecto por hacernos sentir especiales por un ratito. 


Y observarlos a ellos es nuestro desafío, porque con este país también somos muy diferentes y hay costumbres que uno interpreta mal, que considera una falta de respeto, como estar viajando en el metro y que el señor de al lado escupa en el piso del tren del modo más asqueroso que hayas visto. Nadie presta atención ni hace gestos de desaprobación, cuando para nosotros fue lo más ordinario que podría haber hecho. Pero ahí estamos compartiendo el vagón con él y con tantos otros que consideran que eso está bien entonces habrá que verlo así y aceptar. Entre tanta gente a tu alrededor se vuelven muy tolerantes y pacientes tanto que dejan de ver, de escuchar y de sentir un empujón que los saque de su camino. Siguen andando, acá no pasó nada. 


Tren bala desde Shanghai a Beijing
Tren bala que tomamos para ir de Shanghai a Pekin

De Shanghai nos movemos a la capital, Beijing o Pekin como prefieran. La ciudad de la Gran Muralla, de la Ciudad Prohibida, de la plaza Tian´anmen, mucha historia y grandes íconos por conocer. Nos encontramos por acá en unos días! Gracias por leer!

sábado, 13 de mayo de 2017

20 días por Vietnam

Otro clásico de un viaje por el sudeste asiático es Vietnam, nuestro paso por aquí fue de unos 20 días. Esperábamos que fuesen algunos más pero como descartamos algunos destinos se volvió más corto. Recorrer Vietnam lleva tiempo, los trayectos (como ya venimos acostumbrados) son largos y sobre todo LENTOS. Distancias de 900 km que nos llevaron 24 horas. Esta bien es lejos, pero 1 dia?!?! Too much.

Nuestra primera parada fue en la capital del norte, Hanoi. El país atravesó una de las guerras más duras hace no mucho tiempo, tan solo 40 años. Sin embargo las ciudades se levantaron y no hay vestigios de la destrucción que implicó el fuerte enfrentamiento entre el Norte comunista y el Sur “americano”. Los Estados Unidos en su lucha en contra del comunismo llegaron a este país asiático para unirse con una mitad de la población y luchar hasta la muerte con la otra. Esa otra mitad, comunista, estuvo encabezada durante gran parte del tiempo por Ho Chi Minh, quien fuera presidente de la República de Vietnam (la parte norte) pero por sobre todo un revolucionario enarbolando el comunismo. Luchó en la Guerra de Vietnam pero murió 6 años antes de que terminara, antes de poder ver que su gente había ganado y nacía la República Socialista de Vietnam, con un país unificado bajo un mismo poder político. Ho chi Minh es la cara de los billetes en Vietnam, Estatuas, calles, ciudades y un Mausoleo al fiel estilo socialista en donde yace su cuerpo totalmente vaciado pero intacto. Algo que él seguirá maldiciendo porque antes de morir pidió que lo incineraran sin embargo quienes asumieron el gobierno quisieron darle otro pasar. El Mausoleo se erije asi como el de Stalin en Moscú y para entrar a verlo es obligatorio despojarse de todo elemento tecnológico y guardar el más absoluto silencio, pasar caminando, no detenerse ni mirarlo demasiado y retirarse, acompañado en todo momento de los fieles militares que custodian el lugar. 

Calles de Hanói 
Hanói




De Vietnam visitamos en total 7 ciudades. En el norte Hanoi, Cat Ba desde donde navegamos para ver las montañas que nacen del agua, el famoso recorrido de Halong Bay. Pasamos por Ninh Binh a unos 80 km de Hanói donde podes recorrer en una balsa campos de arroz de un verde furioso y rodeado de montañas, la imagen es inigualable. Pasamos por el centro del país donde conocimos Hue, Danang y Hoi An, siendo esta última la más bonita de todas. Sus calles están adornadas de lamparas de colores, sus puentes iluminados, y sus hermosas playas la completan y la vuelven una excelente parada. Y luego nos movimos al sur para terminar en Ho Chi Minh City.


Monkey Island en Halong Bay

Bahía de Halong

Campos de arroz en Ninh Binh
Hoi An


Vietnam tiene la mejor fama entre los viajeros mochileros. “Lo mejor del sudeste”. Pero aquí va mi apreciación. Será que mi llegada a Tailandia (después de la inmensa India) fue cuasi milagrosa que nada, hasta ahora, logra convencerme más. Vietnam no es el país de la sonrisa eterna. Se muestran bastante reticentes a entrar en diálogo con nosotros, siendo muy parcos por momentos. Con excepción de los niños, ellos si saludan y saludan. Es una fiesta cuando te cruzas con nenes “Hello! Where are you from” chocamos los 5, sonrisas y más saludos. En varias ocasiones nos pidieron dialogar para practicar su inglés, del mismo modo adolescentes, que con un poco más de timidez también querían saber qué hacíamos en su país y qué nos parecía. Entendemos que en no muchos años será otro Vietnam. Las nuevas generaciones se abren al mundo, aprenden idiomas y adoptan formas culturales a veces muy diferentes a las propias. No así aquellos que sufrieron en carne propia la invasión del extranjero, en varias ocasiones. Y por supuesto que lo entendemos.

Después de praticar un poco d inglés con ellos se vino la foto!


Aquí como en Tailandia hay comidas que los locales repiten para el desayuno, almuerzo y cena. Se llama Phó es una sopa con fideos, una buena cantidad de hojas (lechuga y yerba buena) y bien condimentada, se le puede agregar pollo si pedimos PHÓ GÁ o carne que sería PHÓ BÓ. Y ahí nos quedamos esa es la base de su comida. Y nosotros al comer principalmente en lugares para locales nos quedamos en esas opciones también. Claro que buscando en otros sitios están siempre las clásicas hamburguesas de pollo, pizzas, pastas. Y por sobretodo el arroz en sus múltiples presentaciones, la estrella indiscutible de la gastronomía asiática. Pero el turismo internacional que reciben demanda variedad de comidas y ellos, por suerte, se adaptan, casi siempre, con éxito.


Plato vietnamita 

El trayecto de norte a sur fue siempre en bus. Los tickets para los trenes se agotan rápido y los vuelos, demasiado caros cuando se quiere sacar pasajes de un día para el otro. Son buses cama, con internet, y bastante cómodos, aunque para viajes de 24 horas no hay comodidad que valga. Nos tocó un viaje así para llegar a la ciudad capital en el sur del país, la ex Saigón hoy llamada Ho Chi Minh City. En total fueron casi 1000 kilómetros, en el medio un cambio de bus y espera de tres horas entre uno y otro, sumando sus reiteradas paradas para que los choferes coman sus platos de arroz, de sopa con fideos, y se fumen su puchito.
Las rutas están bastante bien y los caminos fueron muy verdes, por momentos con el mar de lado, también montañas y pueblos perdidos en el medio de la ruta. Fue largo y tedioso, pero tener internet en el bus ayuda además de que viajaban algunos españoles con los que charlamos un buen rato.

Ho chi Minh fue nuestra última parada en Vietnam y acá sí pudimos ver el mar de motos que sale en todas las fotos de este país. Realmente son  muchísimas, en todas las calles y veredas, ah si! Acá también andan por las veredas. El tránsito es un tema aparte por acá. A mi entender manejan a lo loco, pero así y todo la Panamericana porteña le gana con creces en accidentes viales. No hemos visto ningún accidente pero sí todo tipo de infracciones. Motos andando en avenidas en contramano, esquivando todo lo que venga de frente. Los semáforos, como en India, están de adorno, pasan igual tenga el color que tenga. Y los peatones igual, por lo tanto cruzar la calle es largarse a la aventura. En esa inmensidad de motos (es muy caro tener un auto acá asi que las familias enteras -4, 5 y hasta 6 personas viajan en una sola moto- es una locura. Para cruzar la calle y no “morir” en el intento tenés que caminar, mirando a los motociclistas como para hacer un contacto visual fugaz, pero sin frenar, ellos te esquivan. Al principio da miedo pero veníamos entrenados asi que no fue un problema.


Mausoleo de Ho Chi Minh en Hanói

No sufrimos un choque cultural como nos habían advertido. Es cierto que es diferente a Tailandia, pero supera en muchos aspectos a India, Nepal, Sri Lanka, que fue lo más duro del viaje. Especialmente por la infraestructura que ofrecen en hoteles gastronomía, comodidades. La relación calidad-precio es excelente y podes alojarte en habitaciones de primer nivel, con aire acondicionado, tv por satélite y desayuno por 12 dólares los dos. Hay más variedad de comida, no es un problema pedir que no sea picante y todo es agradable de ver, calles limpias, sin olores, sin vacas, sin demasiada contaminación. Ya vamos terminando con lo más duro del viaje, y fue bueno que sea el comienzo porque lo que queda por delante es todo realmente muy bueno. Nos vamos a Camboya sólo unos días para después volver a Tailandia, a Bangkok y a sus playas!